Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

Un espacio destinado a la información y discusión de los problemas de seguridad ciudadana, con énfasis en la delincuencia organizada y su característica impunidad.

inmueble

Conducta apropiada ante la eventual invasión de algún inmueble

07/06/2018

Por: William Maurera

Lo primero que se debe indicar es que las invasiones son delitos tipificados en el código penal vigente. Por lo tanto, teóricamente, al detectarse la irrupción y la permanencia de alguna persona en un inmueble ajeno estaríamos ante un delito en flagrancia, y en consecuencia los cuerpos de seguridad no deberían tener mayores restricciones para reponer la situación a su estado original, una vez constatada en el propio terreno la ilegalidad de la acción. No hace falta una investigación más profunda, toda vez que están dadas las condiciones de la flagrancia, es decir, de un delito en pleno desarrollo.

Pero bien se sabe, por experiencias ya conocidas en algunas partes del país, que las invasiones no son afrontadas con el mismo empeño por las distintas autoridades. Esto, desde luego, genera un estado de inseguridad no solo para los legítimos propietarios de los inmuebles sino también para aquellas personas que están evaluando las posibilidades de inversión en la construcción de viviendas.

Esta inseguridad se ha potenciado ante los rumores sobre la existencia de un supuesto plan para ocupar las viviendas que se perciben desocupadas, ya sea porque son de uso por temporadas o porque sus legítimos propietarios han emigrado.

Un comunicado de la Cámara Inmobiliaria ha reconocido la existencia de tales informaciones no confirmadas de manera oficial, y ha llamado a la prudencia en cuanto a la evaluación de estas situaciones, puesto que eventualmente se podrían originar espirales de violencia.

Frente a esta situación, debemos actuar con las mismas precauciones que tomamos para impedir o retardar intrusiones. Esto implica la ejecución de tácticas de endurecimiento del objetivo, mediante la colocación de distintas barreras que transmitan la noción de un objetivo difícil de conseguir.

En segundo lugar, es necesario promover la discusión informada sobre la posibilidad de que sucedan invasiones a inmuebles. Esto implica juntar esfuerzos con nuestros vecinos para analizar el entorno, determinar quién o quiénes podrían llevar a cabo un plan de este tipo, y si realmente tienen disposición de hacerlo. Esto nos permitirá establecer un nivel de alerta y transmitir una información adecuada a las autoridades, que se supone deben estar del lado de la legalidad.

Es importante en esto generar los mecanismos de alerta temprana. Casos detectados en Chacao y Libertador, por ejemplo, permiten concluir que es más fácil abortar las invasiones cuando están comenzando que cuando ya se han ejecutado. Tomemos en cuenta que, generalmente, los invasores utilizan mujeres y niños como escudos humanos, para disuadir cualquier desalojo.

Aunque las invasiones generalmente son ejecutadas a la sombra de la noche, es importante intentar documentar en lo posible estos procesos, puesto que muchas veces están motivados por razones políticas y cuentan con personas que son instigadoras. Identificarlas resulta importante a la hora de evaluar estas situaciones.

Una cosa que se debe evitar a todo trance es intentar tomar la justicia por cuenta propia. Esto colocará al invasor en el rol de víctima, y posiblemente sea un remedio peor que la enfermedad que deseamos erradicar.

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