Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

Un espacio destinado a la información y discusión de los problemas de seguridad ciudadana, con énfasis en la delincuencia organizada y su característica impunidad.

Índice, factores de oportunidad

¿De qué manera inciden los factores de oportunidad en los secuestros que se llevan a cabo en todo el país?

03/07/2018

Por: William Maurera

El secuestro en Venezuela ha tenido importantes cambios en su ejecución durante los últimos años.

Anteriormente, diríamos que, hasta la década de los noventas del siglo pasado, el secuestro en Venezuela era un delito ejecutado por bandas que actuaban con un alto grado de planificación en cuanto a la escogencia de la víctima. Los casos eran, además, propios de ambientes rurales o semiurbanos. Las bandas de plagiarios hacían una vigilancia de la víctima y su entorno, de manera que podían determinar cuándo era más sencillo interceptarla y llevársela a otro lugar. Esto implicaba entonces, una evaluación más o menos detallada de los factores de oportunidad, es decir, cuando se planteaba la posibilidad de acceder a la persona con la menor cantidad de barreras y en una circunstancia tal que no hubiese vigilancia para impedir o frustrar el secuestro.

En esos casos, los secuestros eran poco frecuentes y los lapsos de cautiverio se prolongaban por semanas, meses e incluso años.

Desde finales del siglo pasado, y posiblemente gracias al aprendizaje de las experiencias de Colombia y México, los secuestros en medios rurales fueron superados en número por los que se llevaban a cabo en medios urbanos. Eso no quiere decir que los casos ejecutados en fincas o haciendas en la frontera desaparecieran por completo. Simplemente, las bandas dedicadas a este delito fueron creciendo tanto en número como en pie de fuerza. El secuestro, entonces, se hizo urbano y se popularizó. para la primera década de este siglo, las víctimas se contaban no solo en sectores de clase alta, sino también en la clase media profesional y también en la clase baja. Durante la ejecución de la primera encuesta nacional de victimización, en 2009, se detectó que había víctimas de secuestros en zonas humildes del país, que pagaron por la liberación de sus seres queridos con una nevera o entregando vehículos.

El secuestro se hizo más breve. en términos populares, los llamaban rapiditos, pues se resolvían en apenas horas de cautiverio. Esta modalidad llegó a representar más del noventa por ciento de los casos.

En el secuestro breve o exprés, hay una explotación intensiva de los factores de oportunidad. Es un secuestro que se lleva a cabo predominantemente en vías públicas, donde la víctima es escogida en virtud de la facilidad aparente que presenta para su captura y los signos exteriores de riqueza, esto es, los restaurantes que frecuenta, el vehículo que maneja, la ropa que viste y las joyas que muestra. Todas estas cosas son visibles y llaman la atención de los plagiarios, quienes incluso llegan a ajustar su primera petición gracias a esta información. si la víctima muestra mucho, pedirán más que otra en la que haya poca evidencia de estatus económico.

La explotación de los factores de oportunidad sigue siendo algo predominante en la escogencia de la víctima del secuestro. En esto, los plagiarios tratan de evitar el encuentro con fuerzas policiales activas. Por ende, ajustan sus horarios y lugares de actuación tomando en cuenta este elemento. sin embargo, actualmente ya el secuestro no es netamente breve o exprés. Las bandas dedicadas a este delito están aplicando las técnicas aprendidas en el pasado reciente, pero ahora muestran una propensión a prolongar los lapsos de cautiverio, si creen que de esa forma podrán acrecentar sus ganancias.

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