Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

Un espacio destinado a la información y discusión de los problemas de seguridad ciudadana, con énfasis en la delincuencia organizada y su característica impunidad.

secuestros, formas de escapar

Formas de escapar de las garras de los secuestradores

11/04/2018

Por: Angélica González

Existen muchas formas de escapar de las garras de los secuestradores. Algunas son altamente planificadas, como el caso del colombiano Luis Eladio Pérez, que obtuvo su libertad luego de pasar siete años en poder los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Sin embargo, la mayoría de los escapes son producto de la impulsividad, del aprovechamiento de una oportunidad, en una mezcla de audacia y adrenalina que a veces no rinde los frutos, y que puede ocasionar la muerte de la víctima.

Durante 2018 los cuerpos de seguridad venezolanos han tenido información de unos tres escapes de personas que permanecían en manos de secuestradores. Un caso que todavía no ha entrado en la estadística fue reportado el 27 de febrero por la prensa del estado Táchira.

Una mujer, que conducía una camioneta pick up, fue sometida por dos individuos armados mientras ella esperaba por el cambio de luces en un semáforo de San Cristóbal. La víctima de 52 años estaba acompañada por dos amigas, pero al someter a la conductora los antisociales ordenaron que ellas abandonaran la camioneta.

Los captores obligaron a la víctima a conducir hacia el sur de la ciudad, aparentemente con la intención de salir y concretar un secuestro.

Pero aquí ocurrió lo inesperado. la mujer, en una decisión repentina, se abalanzó a toda velocidad contra la parte trasera de un vehículo de transporte público. El choque fue de una violencia tal que tanto ella como los captores quedaron inmóviles en el interior de la cabina.

La mujer inmediatamente comenzó a gritar lo que sucedía, y los pasajeros del colectivo la ayudaron, al tiempo que también persiguieron y capturaron a uno de los antisociales.

En este proceso, se percataron de que los secuestradores probablemente contaban con el apoyo de otros individuos que seguían a la camioneta en otro vehículo, y que tuvieron que abandonar el lugar, desconcertados por la determinación de la víctima.

Para la mujer que chocó el vehículo fue una maniobra de altísimo riesgo para su propia vida. Las posibilidades de que alguno de los captores asumiera una conducta agresiva contra ella inmediatamente después del choque eran muy altas. Sin embargo, el factor sorpresa obró en su beneficio.

Estas son reacciones que a menudo son el producto de un impulso del momento. Pero en otras oportunidades pueden ser el producto de un entrenamiento, en una disciplina poco conocida en Venezuela, denominada manejo defensivo. Una de las facetas del manejo defensivo tiene que ver, por cierto, con las distintas formas en las que un vehículo puede ser utilizado como medio para abrirse paso y mantener la integridad física de la persona a proteger.

El caso de San Cristóbal, sin embargo, parece ser más bien el resultado afortunado de una decisión impulsiva, más que el producto de un entrenamiento sistemático.

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