ALAV

Humberto Figuera: “el mundo de la aviación se le mete a uno por las venas”

04/08/2018

Por: Harianlys Zambrano

Tras 20 años trabajando en la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV), Humberto Figuera el presidente y abogado manifiesta que antes de esto su conocimiento de la industria turística y de aviación era prácticamente nulo, pero decidió correr el riesgo, “hoy día no me veo trabajando en algo más que no sea esto, el daño es irreversible”.

También a los 20 años de edad, se graduó como abogado en la Universidad Central de Venezuela para luego hacer una especialización en Roma. Regresa a Venezuela para ejercer su carrera en distintas áreas, vivió en Nueva York durante una de sus experiencias laborales más importantes, junto al programa de becas “Gran Mariscal de Ayacucho”.

Su carrera en el mundo turístico inicia en Aeropostal Venezuela, cuando se le llama para asistir a un amigo, “desde el primer día que llegue a Aeropostal me di cuenta que este mundo de la aviación es contaminante, se le mete a uno por las venas”, así lo expresó durante la sección #EquipajeDeMano del programa “Turismo En Línea” con Reinaldo Pulido.

Cuando se trabaja en aviación no solo se contribuye con personas o ciudadanos, se mueve el mundo de la economía de un país”, indica Figuera. Desde el punto de vista del abogado, las líneas aéreas y la aviación comercial permiten que las economías rueden adecuadamente “desde la isla más pequeña, hasta el país más grande”.

Nacido en Tucupita, indica que esta zona a orillas del rio Orinoco, “ya en Tucupita cuando era un niño veía acuatizar aviones en ese rio que no tenía comunicación vía terrestre, comunicaba el pueblo con una lancha llamada Correo”. Esto es un indicador de la importancia del mundo de la aviación, cuando se lee de historia de aviación, uno se da cuenta del salto cuántico de las economías de los países luego de la aviación.

Con respecto a sus viajes, el gremialista indica que la costumbre que siempre prevalece para el antes de viajar es llegar al aeropuerto con mucho tiempo de antelación al vuelo, “la puntualidad es importante para mí (…) puedo llegar hasta 5 o 6 horas antes de que el avión despegue porque las colas son algo terrible”.

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