Jacinto Marín

Opinión

Los méritos de ser empresario

09/03/2018

Ser empresario es tener la capacidad para detectar las oportunidades de negocio que están en el entorno, crear y desarrollar las iniciativas empresariales, generar empleo y producir bienes y servicios que benefician a la comunidad, creando al mismo tiempo riqueza social. Esa capacidad necesaria traduce con toda claridad que el empresario es también un ser creativo. La creatividad entonces es un rasgo esencial del empresario y es también una limitante, puesto que no toda persona tiene la capacidad creativa para emprender actividades económicas. La creatividad en este caso se apoya más en la intuición personal que en la formación académica de la persona, lo cual queda completamente demostrado al observar la cantidad de empresarios exitosos que tienen apenas unos pocos años de escolaridad. Pero la formación académica si bien no es requisito para ser empresario, es muy necesaria para facilitar aún más el margen de éxito, sobre todo en los tiempos actuales en los cuales imperan la sociedad del conocimiento y la competitividad productiva, convertida esta última en condición indispensable para seguir adelante. En todo caso, la función empresarial es siempre competitiva por propia naturaleza.

Las posibilidades de crear y desarrollar iniciativas empresariales, por lo general, son   inagotables, puesto que el producto o servicio único no existe. Además, el descubrimiento de una oportunidad de negocio difícilmente es aprovechada en su totalidad por una sola o grupo de personas; ese aprovechamiento es casi siempre parcial, por lo que la parte no aprovechada por los emprendedores iniciales es aprovechada por otros emprendedores, propiciando así la producción y consumo de productos y servicios de mucha variedad y con notables diferencias, aunque muchas de estas diferencias son casi sutiles. En ese contexto, hacerse empresario no es fácil. La Real Academia Española lo dice claramente cuando define el concepto como una “acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza”. Por su parte, Ludwig Von Mises, uno de los economistas mejor reconocido en el mundo, ratifica el concepto cuando dijo: “El hombre se hace empresario sabiendo aprovechar oportunidades y llenando vacíos”. Israel Kirzner, distinguido discípulo de Mises y profesor de la Universidad de Nueva York refuerza el concepto afirmando: “El ejercicio empresarial implica una especial perspicacia, es decir, un continuo estar alerta que hace posible al ser humano descubrir y darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor”.

Pero la creatividad no lo es todo. En la economía capitalista tiene tanto o más valor satisfacer las necesidades de consumidores y usuarios que la creatividad por sí sola. Lo que el empresario produzca tiene que satisfacer las necesidades de los clientes, porque de lo contrario no tendrá éxito y mucho menos ganancia en el negocio. Después de todo, el empresario no trabaja solo para obtener su propio beneficio; el empresario trabaja para beneficio de mucha gente.

Ponderar los méritos del empresario para darles un orden jerárquico según su importancia, no es nada fácil; lo indiscutible es que la generación de empleo por parte de los empresarios privados tiene un valor extraordinario como contribución para un mejor bienestar social. Allí radica el mayor reconocimiento, más aún cuando el 70 por ciento del empleo en Venezuela lo genera la empresa privada.

Además, indicar los méritos del empresario luce siempre como tarea incompleta, aun indicando aquellos méritos que son más comunes dentro de un sector o país en particular. En el caso venezolano, ser empresario tiene connotación especial, porque crear y desarrollar iniciativas empresariales en ambiente de controles gubernamentales excesivos, trabas, descalificaciones, amenazas, persecuciones, prisiones, confiscaciones, expropiaciones e inseguridad jurídica es algo más de lo que es una meritocracia normal.