Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

Un espacio destinado a la información y discusión de los problemas de seguridad ciudadana, con énfasis en la delincuencia organizada y su característica impunidad.

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Las perreras comenzaron a ser utilizadas de manera improvisada a la escasez de servicios de transporte colectivo

26/06/2018

Por: William Maurera

En la medida en que se profundiza la crisis económica y social del país, los venezolanos comenzamos a ver cosas y situaciones inéditas. Entre ellas tenemos a las llamadas “perreras”.

Las “perreras” son vehículos de carga tipo estaca o con jaulas que han sido desviados de su propósito original para destinarlos a transportes públicos.

Las perreras comenzaron a ser utilizadas en 2017 de forma esporádica, en lugares como Barinas, Zulia y Vargas, como una respuesta improvisada a la escasez de servicios de transporte colectivo.

Poco a poco, ha proliferado esta modalidad, que va en clara contravención a las normas establecidas para el traslado de personas, por la legislación de tránsito terrestre. El Gobierno, sin embargo, se hace de la vista gorda, simplemente, debido a que no existen alternativas a la mano para proveer este servicio.

Las perreras representan enormes riesgos, no solo para quienes las utilizan sino también para quienes las manejan y obtienen un lucro por esta actividad.

Vayamos por partes. En el transporte colectivo convencional, el conductor y sus ayudantes puede controlar el acceso de usuarios, y en cierta forma impedir que el vehículo colapse debido al exceso de peso. Aún así, cualquier ocupación por encima de lo establecido puede transformar un pequeño accidente en un choque o volcamiento mortal.

En el caso de las perreras, los controles de acceso no existen. La gente simplemente sube, trepa o se cuelga del compartimiento de carga, y en muchas oportunidades el conductor ni siquiera se da cuenta de esto.

Por ende, el riesgo de accidentes fatales es muy elevado. La semana pasada pudimos conocer de casos en Caracas y Anzoátegui en los que los usuarios perdieron la vida luego de caer de estos vehículos. En el caso de Caracas, el chofer del camión fue detenido, mientras que en el de Anzoátegui no. La victima fue abandonada en la carretera.

Por otra parte, en el interior del país han ocurrido al menos dos sucesos en los que el conductor pierde el control del vehículo y mueren casi todos sus ocupantes. El 16 de junio, el portal de noticias El Pitazo hacía un recuento de los casos conocidos, que sumaban hasta entonces 26 personas muertas. Eso sin tomar en cuenta los otros dos fallecidos referidos con anterioridad.

Por lo tanto, urge regular el uso de estos vehículos, establecer controles y límites al número de personas que pueden ser trasladadas en ellos, en el entendido lamentable de que estamos ante una situación de escasez en el servicio del transporte público que se agudizará en el futuro inmediato.

Los primeros llamados a fijar estos límites son los propios transportistas, debido a que si ocurre un percance el primer responsable penal no será el usuario sino el individuo que estaba al volante.

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