Portuguesa ciclo invierno

Producción de alimentos comprometida en Portuguesa

14/03/2019

Por: Jaimar Silva

FEDECÁMARAS Portuguesa informó que el 95% de los comercios en el estado fueron afectados por el apagón nacional así como las actividades agroindustriales lo que impactará directamente en la producción de alimentos para los venezolanos.

Asimismo, el gremio calificó la situación de “tragedia” y lamentó “profundamente” la pérdida de vidas en los hospitales por los más cinco días sin electricidad.

“Esto en un país que hoy más que nunca requiere del trabajo y del compromiso de todos para poderse recuperar”, reza el documento.

A continuación el comunicado:

Acarigua (14/03/2019).- La difícil situación vivida por los ciudadanos venezolanos, que desde el jueves 7 de marzo, e incluso, por más de 96 horas estuvieron sin energía eléctrica, producto del colapso del sistema eléctrico nacional, mantuvo a Venezuela en penumbras, sometiendo a sus habitantes, principalmente a los más vulnerables, a condiciones inhumanas.

El colapso eléctrico, aunque sea calificado por la administración de Nicolás Maduro como un acto de “sabotaje”, no es más que otro reflejo de la realidad que vive el país: la infraestructura eléctrica, tanto la generación como la distribución, está en ruinas a consecuencia de la falta de inversión, mantenimiento y de personal calificado para garantizar su operatividad.

Las condiciones de deterioro en las que se encuentra este sistema, como otros de importancia para la nación, han sido puestas en advertencia por expertos en la materia. Desde 2009 son frecuentes las fallas eléctricas, acentuándose en los últimos cinco años con el agravamiento de la crisis que vive el país.

Las consecuencias más graves de estos cinco días sin electricidad para la población son las relacionadas con la salud. Muy por encima de las pérdidas monetarias que esta “tragedia” arrojó y que aún están siendo cuantificadas, en Fedecámaras Portuguesa lamentamos profundamente las humanas. Las vidas que se perdieron en los hospitales que estuvieron a oscuras, en las unidades de diálisis que no pudieron operar, o de aquellos alumbramientos que necesitaban incubadoras, jamás podrán recuperarse.

La suspensión del servicio eléctrico y por consiguiente de las comunicaciones, además mantuvo paralizada la economía y la educación por al menos tres días. A la fecha, llevamos cinco días no laborables y tres sin actividades académicas, esto en un país que hoy más que nunca requiere del trabajo y del compromiso de todos para poderse recuperar.

Vemos también cómo la falta de electricidad afectó la distribución de agua – generando una amenaza sanitaria- y de gasolina; la telefonía móvil, los servicios bancarios e, incluso, el ámbito noticioso. Asimismo, causó daños en electrodomésticos y equipos electrónicos en hogares, comercios y en la industria, debido a las constantes variaciones del fluido eléctrico una vez que este fue restablecido.

Igualmente, afectó el comercio en un 95 por ciento, y parcialmente las actividades agroindustriales en Portuguesa, bajando la producción de los alimentos que requieren los venezolanos.

El cese de actividades y la fallas de comunicación electrónica ha comprometido los pagos laborales y comerciales asociados a todos los sectores, y aunque en todos los estados el servicio eléctrico ha sido restituido de forma parcial, todavía hay varias regiones que presentan constantes apagones que dificultan al comercio y al sector empresarial la prestación de un servicio competente.

En nuestro campo, se detuvo la siembra de arroz y caña de azúcar bajo sistemas de riego, y se puso en riesgo la cosecha de cereales y leguminosas, complicando también la consecución de combustible para los tractores, el pago de mano de obra y la seguridad en horas de la noche.

La agroindustria trabajó a medias, ya que si bien la mayoría dispone de generadores eléctricos, no tuvieron suficiente capacidad para cubrir todos sus procesos productivos, se enfrentaron a dificultades para la venta, movilización y distribución de alimentos de primera necesidad, y trabajaron con menos personal tras la ausencia laboral.

Por su parte, el sector agropecuario sufrió pérdidas al ser suspendida la matanza para el suministro de carne, y también la fabricación de quesos, por no contar con el servicio de agua.

Igualmente, toda esta situación llevó a la perpetración de hechos de violencia, que se reducen a ataques a la propiedad pública y privada, situación que condenamos y, desde nuestra tribunas elevamos un exhorto a la ciudadanía para evitar caer en estos actos vandálicos.

El empresariado portugueseño, pese a estas y todas las demás calamidades que en los últimos años hemos venido enfrentando, estamos llamados a reponernos, esforzarnos el doble y a continuar trabajando por la Venezuela de progreso y oportunidades que todos soñamos.

La Junta Directiva