Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

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El uso de las redes sociales para las estafas está proliferando en todo el país

11/05/2018

Por: William Maurera

El uso de las redes sociales para las estafas está proliferando en todo el país. En esta oportunidad les contaré el caso de un hombre que fue engañado en su buena fe con motivo de la adquisición de un juego de cauchos para automóvil.

Los neumáticos eran ofrecidos por una mujer a través de una página de Facebook, cada uno por la cantidad de siete millones de bolívares. El hombre, como era de esperarse, quiso aprovechar una oferta demasiado buena. Aunque no está permitido divulgar la equivalencia entre bolívares y dólares según el mercado paralelo, saquen ustedes cuentas: un caucho nuevo de mediana calidad para automóvil cuesta como mínimo unos sesenta dólares, y en promedio unos noventa dólares. ¿Se compagina ese precio con los siete millones solicitados por cada caucho en este caso?

De manera que el precio de los artículos ya era suficiente motivo para sospechar, la mujer que hacía la venta, sin embargo, ofrecía otros elementos que hacían atractiva la transacción: por una parte, el envío era gratis, sin costo alguno, a través de una reconocida empresa de encomiendas nacionales. Por el otro, la vendedora ofrecía la emisión de una factura fiscal a nombre de la firma full cauchos exprés. De esta forma, todo parecía estar en el marco legal.

El hombre hizo una transferencia bancaria, pero no a una cuenta de la empresa que emitiría la factura, sino en favor de un hombre que él no conocía, y cuyos datos les fueron indicados por la vendedora.

Al hacer la transferencia, el comprador envío una captura de pantalla con los datos sobre el depósito de 28 millones de bolívares.

La mujer le dijo que esperara la llegada de los cauchos a la dirección que él indicó, mediante una entrega de encomienda.

Tres días después, la entrega no se había concretado. El hombre intentó en repetidas oportunidades hacer contacto telefónico con la vendedora, pero esta había cortado toda comunicación.

La estafa se había concretado.

Estas situaciones son cada vez más frecuentes. La gente en su desesperación paga sumas elevadas en bolívares o incluso en divisa extranjera a cambio de mercancías que requiere en forma inmediata, omitiendo así las mínimas verificaciones en cuanto a la credibilidad de los vendedores y sus antecedentes.

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