Crímenes Sin Castigo

Javier Ignacio Mayorca

Un espacio destinado a la información y discusión de los problemas de seguridad ciudadana, con énfasis en la delincuencia organizada y su característica impunidad.

¿Para qué sirven los cuartos de pánico o cuartos seguros?

31/01/2018

Por: Carlos Bolívar

El periodista especializado en criminalística, Javier Ignacio Mayorca, habló en la edición de “Crímenes Sin Castigo” de hoy sobre: “¿Para qué sirven los cuartos de pánico o cuartos seguros?“.

En una anterior entrega de este mismo espacio hicimos referencia al robo o asalto a las viviendas, y a las posibilidades de construir en el interior de estos inmuebles ciertos espacios que permitan protegernos ante una eventualidad como esta. A estos espacios se les conoce como cuartos de pánico

Los cuartos de pánico, también conocidos como cuartos seguros, fueron definidos por el vicepresidente ejecutivo de global Security Jordan Frankel como “ambientes fortificados que actúan como refugios para la protección ante el evento de una invasión a la casa, u otro tipo de riesgos”.

Los cuartos de pánico fueron inmortalizados en una película protagonizada en 2002 por la actriz Joddie Foster, quien encarna una madre bajo el asedio de una banda de asaltantes, y que utiliza uno de estos espacios para protegerse junto a su hijo.

Según Frankel, los cuartos de seguridad son publicitados como una excentricidad característica de los ricos y famosos, pero con el pasar del tiempo se han convertido en un importante activo para la protección de ejecutivos, diplomáticos y personas que ocupan puestos decisorios en ambientes considerados de alto riesgo, ya sea como consecuencia del terrorismo o de la delincuencia organizada.

El equipamiento mínimo de uno de estos espacios incluye paredes, techos y puertas reforzadas con materiales resistentes a proyectiles y bombas, comunicaciones inalámbricas y protegidas para evitar escuchar, cámaras de vigilancia al exterior y medios de sobrevivencia suficientes para unas 72 horas de encierro, lo que incluye primeros auxilios, comida empacada, agua potable, e incluso una pequeña cocina y generador eléctrico.

Frankel también sugiere que los cuartos de pánico pueden tener un túnel que permita la salida de los ocupantes por un lugar alterno y alejado de la vivienda. Esto tiene pros y contras, toda vez que la existencia de una salida alterna obligará a extender hacia ese lugar los dispositivos de vigilancia y protección, para evitar intrusiones.

Una de las ideas fundamentales de los cuartos seguros es que los ocupantes de la vivienda dispongan de sistemas o medios para obtener alerta temprana, lo que les otorgue un margen de tiempo para llegar hasta el lugar donde estarán protegidos. De nada vale entonces tener un cuarto seguro si los propietarios de la vivienda no tienen sistemas de alarma y vigilancia externa.

En este y otras cuestiones de seguridad siempre surge el asunto de los costos. Que si un cuarto seguro es muy caro, que si lo construiré y luego nunca lo utilizaré, etc. En este caso, la sugerencia es calcular los costos de la construcción de estos espacios no comparándolos con la construcción de cualquier otro espacio, sino calculando el valor de lo que se pueden ahorrar al evitar un secuestro o incluso un acto de asesinato por encargo. Esto dirá realmente si vale la pena o no tener un cuarto de pánico construido en la casa.

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