Tendencias más peligrosas de privatización de la seguridad ciudadana en la Venezuela de hoy

22/11/2017

Por: Harianlys Zambrano

El periodista especializado en criminalística, Javier Ignacio Mayorca, habló en la edición de “Crímenes Sin Castigo” de hoy sobre:  “¿Sabe usted cuál es una de las tendencias más peligrosas de privatización de la seguridad ciudadana en la Venezuela de hoy?”

El pasado miércoles 15 de noviembre una poblada de un sector de Maturín, estado Monagas, mató a golpes y posteriormente quemó a dos hombres que supuestamente intentaron poco antes de asaltar al dueño de un comercio de la zona.

A esta forma de homicidio se le llama linchamiento.

El tema de los linchamientos lo tocamos hace varias semanas en un programa de este mismo espacio. Sin embargo, es necesario volver a hacerlo en vista de la creciente frecuencia de los casos que son reportados a través de foros policiales, redes sociales y también por la prensa independiente.

En los linchamientos, un grupo de ciudadanos generalmente llevados por la ira o el intenso dolor arremete contra una o varias personas a golpes de puño, patadas y con objetos contundentes. Por definición, solo se puede hablar de linchamiento cuando muere la persona golpeada, ya sea en ese mismo momento o poco después.

Estos son generalmente hechos públicos y notorios, difíciles de ocultar en su resultado, a menos que sucedan en lugares apartados o periféricos

Los linchamientos existían mucho antes de que fuesen llamados así. Por lo tanto, el auge de este tipo de acciones en Venezuela es a claras luces una involución.

A qué nos referimos cuando hablamos del auge de los linchamientos en el país? Sobre este particular hay datos preocupantes. Hasta el mes de septiembre se habían reportado en toda Venezuela más de cien casos de muertes a manos de pobladas o turbas enardecidas. Esteo representa un incremento sustancial con respecto a 2016, año que por cierto también marcó un récord en esta forma de homicidio.

La frecuencia de los linchamientos pareciera estar en aumento durante estos días. Pocas horas antes de estas dos muertes en la capital de Monagas fueron reportados otros dos linchamientos en un barrio de Ocumare del Tuy. En menos de un día, cuatro muertes.

El linchamiento está adquiriendo dimensiones estadísticamente significativas en un país que ya es catalogado como el más violento del mundo

Bajo ningún respecto se puede avalar o asumir una actitud omisiva frente al linchamiento, no solo por lo que eso representa de retroceso institucional sino también porque refuerza peligrosos círculos de impunidad que pueden ser utilizados por personas en un intento por ajustar cuentas con un rival. Es decir, el linchamiento puede ser utilizado para ocultar asesinatos dolosos.

El linchamiento ha ido cambiando con el pasar del tiempo en el país. Anteriormente, los linchados eran sujetos señalados por las comunidades por delitos atroces, como por ejemplo feminicidios, violaciones de menores y actos de este tipo. Hoy vemos cómo la violencia popular se ha extendido hacia otro tipo de antisociales, basicamente hacia rateros. Esto dice mucho de la desesperación de la gente ante la inacción de los cuerpos policiales y del sistema de justicia.

En 2016 la anterior fiscal luisa ortega intentó mitigar los linchamientos mediante la detención y el enjuiciamiento de cuatro individuos, tomados como casos ejemplarizantes. Pero esta acción de carácter aislado y la disolución institucional del país han propiciado un nuevo repunte de las muertes a manos de turbas enardecidas, que por regla general quedan cubiertas bajo un manto de impunidad

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