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El turismo, otro sector en desarrollo que se olvidó

22/12/2017

Por: Víctor Peña

El desplome de los precios del petróleo, a partir de 2013, dejó al descubierto la severa crisis que se estaba incubando. Malas prácticas gerenciales, sin lecciones aprendidas, agotaron el modelo del socialismo del siglo XXI y las arcas de la nación. Sin inversión pública en capacidades institucionales y una efectiva coordinación interministerial de un sector en desarrollo, como el turismo, se encuentra limitado para generar valor y garantizar su supervivencia.

Por su característico sistema de valor, el sector turismo atraviesa transversalmente todos los sectores de la economía. Los insumos y recursos que requiere para garantizar la experiencia del turista, están bajo el control del Estado. Desde semillas, vías de comunicación, aeropuertos, gestión del ambiente, servicios públicos hasta una política de incentivos crediticia.

Cada una de las empresas del sector contribuye a crear valor al producto final. La interrelación entre las diferentes cadenas, es otro de los factores claves capaz de proporcionar una posición competitiva de fuerza. Cualquier incongruencia en la prestación del servicio rompe el sistema de valor y en consecuencia afecta la percepción positiva del turista y su deseo de regresar. Por ello el compromiso de todos los actores participantes de forma directa o indirecta, tanto del sector privado como del oficial, es necesario.

Aunque la Venezuela de 2017 es muy diferente a la de 1936,  sigue vigente la urgencia por maximizar el ingreso petrolero para invertirlo en el desarrollo de otras actividades económicas.

El petróleo  lo perforas, lo sacas y lo vendes. El turismo es una actividad que por su transversalidad se ve afectado por una serie de factores que no están bajo el dominio de quien regula y promueve la actividad turística”, expresó Ricardo Cusanno, primer vicepresidente de Fedecámaras y expresidente del Consejo Superior de Turismo (Conseturismo). Entre ellos, la inseguridad, la crisis económica, el control cambiario y la falta de prevención de enfermedades controladas en décadas anteriores, ahuyentan al turista y afectan la oferta.

El sector privado en modo supervivencia

Para Julio Arnaldes, director ejecutivo de la Asociación Venezolana de Mayoristas y Empresas de Representaciones Turísticas (Avemarep), desde el 2014 viene cayendo la venta de paquetes turísticos a nivel nacional. “En 2014 cae un 35%. En 2015, esa cifra pasa al 55%. En el 2016, subió al 85% y creemos que este año debe estar cerrando, más o menos, en 93% de pérdida. De cada 100 paquetes que se vendían antes ahora se dejan de vender 93 y se venden 7”, explicó.

El turista nacional no tiene acceso a divisas para pagar en efectivo.  Solo se puede “… pagar, en algunos casos, los boletos”, mencionó. Estos se venden “a través de una página web, un operador o una línea aérea” y se pueden cancelar con una tarjeta de crédito o débito en dólares.

El factor divisas incide en el sector como el efecto dominó, al caer un eslabón de la cadena de valor, se interrumpe la conexión con los otros eslabones. Así, acumulativamente no solo afecta a los operadores turísticos y a los turistas; también al transporte aéreo nacional.

Según el capitán Jorge Álvarez, presidente de la Cámara Venezolana del Transporte Aéreo (Ceveta): “El problema de la aviación civil de Venezuela se ha ido agravando”.

La crisis o “…paralización del sector empresarial ha traído como consecuencia la disminución de la capacidad de respuesta y de la disponibilidad de flota para atender la exigencia del mercado (…) Lo que nos queda es garantizar la seguridad de los pocos vuelos que podemos ofrecer”, sentenció.

En los años 70 Venezuela tuvo la flota aérea más importante de Latinoamérica. En la actualidad, cuenta con una flota de 144 aviones de los cuales 16 (11%) se encuentran operativos al 100%. Para el capitán Francisco Ramírez, especialista en aviación civil y seguridad aérea, “hace dos años teníamos operativos entre 86 y 90 aviones”, indicó. Es decir un equivalente al 62,5%.

Por otra parte, aunado al problema de las divisas, el sector público sigue sin concretar proyectos que impulsen el turismo. “Vendemos Los Roques en todas partes del mundo y tenemos 10 años haciendo un terminal (…) Tucacas es excepcional pero el aeropuerto de Puerto Cabello no sirve (…) Coche es envidiable pero resulta que el aeropuerto se está cayendo”, enfatizó Ramírez.

Margarita un caso emblemático

La isla de Margarita siempre fue el destino turístico por excelencia del país, no por ello escapa a la crisis que vive el sector.

El director ejecutivo de Avemarep indicó: “En sus grandes momentos la isla de Margarita llegó a recibir hasta 120.000 turistas en una temporada (por ejemplo: Carnavales y Semana Santa). Este año, escasamente llegaron a 20.000 personas (equivalente al 16,67% del total anterior) las que pudieron ingresar a la isla”. Cuenta que es fácil de sacar porque la entrada a Margarita solo es posible por vía marítima o aérea.

De igual forma, Arnaldes destacó que en el pasado había aproximadamente 27 vuelos nacionales diarios hacia Margarita y en la actualidad escasamente cuatro o cinco.

En materia de alojamiento señaló que el 50% de las posadas en la isla abren sus puertas solamente en temporada alta o en “puentes”, afectando a los mayoristas quienes no pueden vender sus carteras las 52 semanas del año por la escasez de insumos.

La otra cara de la moneda, el sector público

Andrés Izarra asumió la gestión del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (Mintur) tras la caída de los precios del petróleo en 2013.

Según Alejandro Tovar, socio/director de la firma consultora GPS PROYECTOS TURÍSTICOS, C.A., Izarra “intentó acercarse a la empresa privada y logró que los departamentos técnicos aprobarán decenas de proyectos de hoteles, posadas, parques temáticos, aeronaves, autobuses y navíos. En el área de promoción de Venezuela en el exterior, lanzó una campaña publicitaria con Euronews, canal televisivo de noticias europeo, contraparte de CNN. No obstante, estas iniciativas fueron insuficientes.

No hubo grandes avances en el área de coordinación. La empresa privada  nunca fue consultada, ni conoció las macro políticas y la planificación del territorio del Estado en aquella época. En todo caso había encuentros esporádicos”, explicó Tovar.  Asimismo, añadió que  no existía el hermetismo que impera en la actualidad.

Nota aparte, a pesar de las varias visitas al Mintur, ubicado en la urbanización La Floresta, municipio Chacao, para obtener información de primera mano de la gestión actual y de los nuevos proyectos, la burocracia con la que cercan la actuación del sector público, impidió tener acceso de manera oportuna, veraz y directa a las fuentes.

La coordinación entre Mintur y los Ministerios del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz y, Economía, Finanzas y Banca Pública necesarias para mejorar la seguridad y crear la figura del dólar viajero, nunca dieron resultado. Esta figura cambiaria permitiría a los turistas extranjeros acceder a una tasa de cambio especial, “pudiendo pagar precios razonables por los servicios turísticos que consumieran, ya que cuando se les aplica el precio oficial del dólar, los precios de los servicios llegaban a tener y siguen llegando a tener unos niveles de precios absurdos”, comentó Tovar.

Una noche de alojamiento en el Hotel Tamanaco llegó a costar cerca de 700 dólares al cambio. Situación que explica la lucha de los operadores turísticos por la creación del dólar viajero. “Nosotros nunca observamos ningún tipo de coordinación interinstitucional durante el periodo de Izarra, como tampoco la vemos ahora”, puntualizó el socio/director de la firma consultora GPS PROYECTOS TURÍSTICOS, C.A.

Aunque mejoraron, en general, las cifras durante la gestión de Izarra y contaba con un presupuesto, el turismo no fue política de Estado, ni prioridad. “Se dejó de capacitar y ayudar a los prestadores, y los presupuestos del Ministerio eran desviados para hacer proselitismo político, el personal obligado a asistir a marchas y en realidad el presupuesto que debería usarse para promoción, capacitación y posicionamiento de Venezuela, se destinó a fines políticos mayormente”, afirmó.

Finalmente, Tovar agregó: “Nunca hubo en la etapa de Izarra un interés de convertir a Venezuela en un destino turístico importante. Hoy en día es aún peor, pues es un secreto a voces que el Ministerio está totalmente quebrado”.

Afrontando la crisis

El problema del turismo en Venezuela es complejo y estructural. “Para ser exitoso hay que construir incentivos en el sector, infraestructuras, políticas monetarias que hagan fuerte la moneda local”, indicó Ricardo Cusanno, primer vicepresidente de Fedecámaras y expresidente de Conseturismo.

Superar el modelo rentista es el primer paso. Seguido de una distribución equitativa de los ingresos en los diferentes sectores de la economía. “Cuando eso no ocurre tienes una lucha extremadamente injusta” aseveró Cusanno.

Los países exitosos en turismo son aquellos que tienen no sólo ingresos en moneda dura sino que sus connacionales viajan dentro del mismo. Un ejemplo de ello es España. “España lleva los últimos 10 años como país número uno o dos en recepción de turistas internacionales. El año pasado recibieron 70 millones de turistas extranjeros y 70 millones de españoles viajaron dentro de España”, subrayó el primer vicepresidente de Fedecámaras y expresidente de Conseturismo.

Otra buena práctica es el caso mexicano, donde la oficina de turismo coordina las acciones del resto de los ministerios. “Me decían los hoteleros de México, una asociación que tiene 5.000 hoteles afiliados, que su sector público (ellos no tienen ministerio sino una oficina de turismo) fungía como un Contralor de la gaveta ministerial. Es decir, que eran quien le brindaba apoyo al Presidente de la República para hacerle seguimiento a las acciones de otros ministerios”, explicó Cusanno.

Las políticas públicas en materia de contratación colectiva en Argentina, para el sector de restaurante y hoteles, incluyen a las panaderías, locales de comida rápida, restaurantes formales, hoteles y posadas porque “hay condiciones laborales de contratos colectivos tanto de derechos como de obligaciones” que unifican la prestación del servicio en cualquiera de los establecimientos.

En Venezuela el cargo de Ministro de Turismo no se asigna por competencias técnicas sino por afiliación política. Igualmente, los proyectos turísticos se derivan a las operadoras públicas por desconfianza en el sector privado. Aislando a este último del sistema nacional de turismo.

Cada organismo público (gobernaciones y alcaldías) tiene una oficina de turismo y cada una de ellas lanza una campaña promocionando un aspecto de su región, sin tomar en cuenta que una campaña debe estar inscrita dentro de una política de posicionamiento de la marca país seguido de “una política de incentivos de construcción de servicios, de capacitación de los oficios que hacen vida en los servicios y concientización de las comunidades que hacen vida en la región”, enfatizó Cusanno.

Para que el turismo sea exitoso debe verse el bosque y no solamente el árbol”, concluyó.

Aunque la misión del Ministerio de Turismo expresa: facilitar los mecanismos necesarios para el desarrollo endógeno del turismo mediante la inversión pública y privada, el fomento de una cultura turística y la participación protagónica de los actores que conforman el sistema turístico nacional, la realidad muestra que la visión parcializada del Estado al desconocer al sector privado y la desconexión con los otros entes gubernamentales, impide el desarrollo sinérgico del sistema de valor del turismo en el país.

El Estado tiene el compromiso de incentivar y proveer los recursos necesarios para encender el motor turismo de forma que los diferentes engranajes se acoplen para generar el mejoramiento de la calidad de vida del venezolano y asegurar la supervivencia del sector.