En el marco del evento «Venezuela – Colombia: Nuevas oportunidades de negocios e inversión,», Dayanara Gallegos, embajadora de la marca Café Flor de Arauca, destacó para Fedecamaras Radio, el crecimiento exponencial que ha tenido la empresa desde su fundación en 2017 y detalló los pilares que los diferencian en un mercado tan competitivo como el venezolano.
Lo que comenzó como una producción modesta de 30,000 kilos, hoy se proyecta hacia dimensiones industriales masivas. Según Gallegos, la marca —bajo el paraguas del Grupo Botaló— ha logrado escalar sus operaciones de manera impresionante desde su planta torrefactora en el estado Portuguesa.
Tecnología de punta para un sabor consistente
Una de las mayores ventajas competitivas de Flor de Arauca es su inversión en procesos de selección automatizados. Gallegos enfatizó que la calidad del producto final no es accidental, sino fruto de un proceso minucioso. «Contamos con tecnología de punta, entre esas están las mesas densimétricas, pero aparte de eso tenemos la colorimétrica. Esta máquina clasifica por tamaño, color y forma… eso nos diferencia o nos distingue del resto, porque no todo el mundo tiene esa máquina en el país».
Esta tecnología permite que la materia prima que llega directamente del campo sea depurada de impurezas, garantizando que solo los granos verdes óptimos lleguen al tostado. «La tecnología no solo aumenta la calidad, la mantiene», afirmó la embajadora.
El caficultor: El corazón de la cadena de valor
Más allá de la industrialización, Flor de Arauca fundamenta su éxito en la relación estrecha con quienes siembran el grano. A través de la asociación Procafelara, la empresa gestiona 17 puestos de compra en 5 estados del eje cafetalero, facilitando logística e insumos a los productores. «Más que hacer una adquisición como una compra de café a un productor, es esa atención que se le da… Tenemos un plan de apoyo al productor que lo hace leal a nuestra organización. Trabajamos por ellos y para ellos… el caficultor es esa persona de lo más hermosa, humana, cercana y apasionada por el rubro».
Este apoyo incluye desde la facilitación de maquinaria y fertilizantes hasta el acceso a despulpadoras y trilladoras en los mismos puestos de compra para ahorrar costos de traslado al campesino.
Expansión y visión de futuro
Con presentaciones de 500g y 200g distribuidas a nivel nacional, la marca se prepara para dar el siguiente gran salto. Gallegos reveló cifras que demuestran la solidez de la empresa y sus ambiciones de cruzar fronteras.
Crecimiento: De 30,000 kilos iniciales a una capacidad proyectada de un millón de kilos mensuales.
Exportación: Actualmente están ampliando la capacidad instalada con la mira puesta en la exportación de café molido a mediano y largo plazo.
Liderazgo: La organización está dirigida por un caficultor de quinta generación, lo que garantiza un conocimiento profundo del negocio «desde la raíz».
Sobre la relación con la industria colombiana, Gallegos reconoció el aprendizaje mutuo y la evolución del productor venezolano: «Ya los caficultores salen de sus haciendas, van a capacitarse… no es el campesino que solo copiaba el patrón de la generación anterior. Ahora hay una sed de saber y aprender que nosotros como agroindustria aprovechamos».
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