Crisis en Oriente Medio permitiría a Venezuela duplicar aumento de la producción petrolera

Fuente: ceinaseg.com

Nada de lo que suceda en el mundo petrolero, trétese del Estrecho de Ormuz, de Malaca, de Suez, etc…o cualquier otro aspecto referido a los hidrocarburos, puede ser ajeno a los venezolanos.

Atamos -para bien o para mal- nuestro destino y futuro al hidrocarburo más comprometido y demandado en todo el mundo industrializado y desarrollado, desde aquel 18 de mayo de 1875 cuando apareció, por primera vez, petróleo en suelo venezolano, concretamente en Rubio, estado Táchira.

Y más aún, cuando se trata del Estrecho de Ormuz, el cuello de botella energético más crítico del mundo, pues conecta al Golfo Pérsico con el Mar Arábigo en una estrecha vía fluvial que lo convierte -inevitablemente- en el epicentro de preocupaciones del mercado petrolero.

Así que un cierre permanente del Estrecho de Ormuz, es apocalípticamente nada aconsejable.

La producción petrolera de Venezuela pudiera crecer más de lo previsto para 2026 y 2027 en comparación con lo esperado a finales de 2025.

Es decir, la rápida aprobación de la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, y las nuevas licencias emitidas por la OFAC, que dejan en manos del gobierno de EE.UU. el control integral sobre la industria, genera un amplio abanico de estímulos.

Ello, hace suponer facilidades para las empresas que actualmente están guiando el crecimiento de la producción petrolera, como ha sido el protagonismo prominente de Chevron.

#Análisis: Crisis en Oriente Medio permitiría a Venezuela duplicar aumento de la producción petrolera

«Un crecimiento superior a 400.000 b/d en dos años es plausible gracias a la reapertura de campos existentes (marginales o maduros), diluyentes y contratos ya en negociación»: Rafael Quiroz Serrano, economista.

Menor reticencia hacia Venezuela

Al mismo tiempo este cambio del contexto jurídico, interno y externo, debería reducir la reticencia de empresas como Exxon y Conoco a invertir en Venezuela. Igualmente, alentador va a ser la extensión de facilidades a empresas no estadounidenses como EniRepsolMaurel & Promp, además de Shell, como nueva invitada.

Vale mencionar que Chevron y Shell ya están cerrando acuerdos para expandir Petropiar y otros bloques en la Faja del Orinoco.

En este contexto es factible que la producción de petróleo pueda crecer en uno o dos años por encima de 400.000 barriles diarios (b/d) y situar su nivel en torno a 1.500.000 b/d para finales de 2027, y en 1.350.000 b/d en 2026.

Se estimaba en enero de este año que la producción podría aumentar cerca de 200.000 barriles por día (bpd), con  Chevron siendo responsable por 120.000 b/d.

En principio se puede afirmar que la salida temporal de un 20% aproximado de la oferta global de petróleo, al cerrarse el Estrecho de Ormuz, va a tener incidencias positivas sobre la industria petrolera venezolana en dos direcciones:

– a) A corto plazo será positivo, pues en forma inmediata el precio de cotización, así como también el precio de realización o venta, de la cesta petrolera venezolana (CPV), se verá en alza y el descuento (precio preferencial) que se venía otorgando, de entre 30% y 40% queda más que ratificado como inútil. Aquí habrá mayores ingresos, un tanto significativos, reflejados en la factura petrolera.

– b) A largo plazo, el incremento en los precios del crudo debido a las primas geopolíticas muy elevadas por riesgo al suministro, favorecerá los ingresos percibidos por parte del Estado por concepto de exportaciones petroleras.

Sin embargo, hay que dejar claro que dichos ingresos serán muy cautos y modestos, en la medida en que mantengamos una producción petrolera que no decide despegar a mayores niveles, y cuyo crecimiento intermensual e interanual es muy lento y tímido.

Producción real vs. Producción bruta

La producción bruta (PB)llamada también real, de petróleo en Venezuela se ubicaba para la semana pasada en 1.1 millones de barriles diarios, cifra a la cual hay que restar 210.000 barriles diarios de importación de condensados y diluyentes, lo cual arroja una producción neta (PN) de 890.000 b/d.

Estos datos llevados a una simple ecuación, para mayor comprensión, nos dicen que: PN = PB – Importaciones.

El crecimiento de producción petrolera venezolana, en las primeras 10 semanas de lo que va del presente año, es de 25.000 b/d que sumados a los 865.000 b/d de extracción para el 31 de diciembre de 2025, nos arroja 890.000 b/d de producción neta, pero NO de 1.100.000 b/d de producción neta o global.

Ergo, para finales de diciembre de este año, muy seguramente lproducción neta petrolera se ubicará alrededor del millón de barriles diarios y la producción bruta estará alrededor de 1.3 o 1.4 millones de b/d.

Esto implica, tomando en cuenta la tendencia de la curva de crecimiento inter semanal de lo que va del año, la cual es de 10.000 b/d, que la proyección de crecimiento de la producción neta podría estarse ubicando en 1.300.000 barriles por día (bpd).

En consecuencia, un crecimiento superior a 400.000 b/d en dos años es plausible gracias a la reapertura de campos existentes (marginales o maduros), diluyentes y contratos ya en negociación.

Para ir más allá de esta estimación se chocaría con dificultades más profundas y difíciles de resolver aun con licencias. Es decir, no mucho se puede hacer con pozos, oleoductos, refinerías y unidades de almacenamiento en ruinas, destartaladas y corroídas tras décadas de subinversión, abandonos y sanciones.

sanciones

… «se abre una ventana de oportunidades para que EE.UU. se empeñe en una dinámica favorable hacia una recuperación mas rápida de la producción petrolera venezolana»: Rafael Quiroz Serrano, economista

La nueva política petrolera     

Un efecto reforzado por el control estadounidense del petróleo venezolano, a muy largo plazo, es el rol de proveedor seguro, confiable y economicamente atractivo que por muchos años tuvo Venezuela.

Es decir, se abre una ventana de oportunidades para que EE.UU. se empeñe en una dinámica favorable hacia una recuperación mas rápida de la producción petrolera venezolana, con respecto a la que se había estimado a principios del mes de enero de este año.

En efecto, en la medida que se ha ido cumpliendo la fase de estabilización de la nueva realidad política en Venezuela, se ha aprobado una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que plantea nuevas reglas de juego para el negocio petrolero, donde se favorece abiertamente -en forma generosa y amplia- a las empresas transnacionales estadounidenses.

Más importante aun son las nuevas licencias aprobadas por la OFAC para reglamentar el control estadounidense del negocio petrolero, su actuación protegida por leyes estadounidenses, y un claro deslinde sobre las operaciones petroleras de empresas chinas y rusas en Venezuela.

En efecto, la luz verde para Chevron, y ahora para la Shell, Repsol y Maurel & Prom, a fin de que puedan ampliar sus planes de producción, en función de que vayan más allá de los que ya tenían como socios de PDVSA en empresas mixtas, hacen prever a mediano plazo -con alta probabilidad- un escenario de aumento de producción petrolera en Venezuela.

Se requieren decenas de miles de millones de dólares y años de reconstrucción. Un escollo casi infranqueable es el nivel de confiabilidad en cantidad y sostenibilidad del actual sistema eléctrico, el cual apenas si puede soportar una economía que ha perdido tres cuarta partes de lo que era hace 10 años.

¿China y Rusia dónde están?

Vale mencionar como punto a resolver cuál será el status de las empresas mixtas con participación de Rusia y China, ya que entre las dos eran responsables de una producción cercana al 30% del total de PDVSA.

Hay que recordar que las licencias OFAC impiden que el crudo producido en Venezuela pueda ser comercializado por empresas que no estén autorizadas por EE.UU.

En ese sentido, la inversión para poder garantizar la dotación de este servicio a una economía que puede empezar a experimentar crecimientos sostenidos de dos dígitos, debe ser de gran magnitud.

Por ejemplo, los cortes de luz siguen afectando la Faja del Orinoco y sus operaciones. Sin rehabilitación masiva de la red (que también está colapsada), cualquier aumento de producción se frena por falta de energía.

Un punto favorable es que con estos cambios políticos el petróleo venezolano se está vendiendo sin los enormes descuentos con los que se comercializaba con China y su negociación es transparente.

Sin embargo, el mayor flujo de divisas que ello significa no tiene una vía expedita para el Estado venezolano, ya que la administración de esos recursos está controlada por el gobierno estadounidense.

El crudo insignia Merey 16 se ubicó en febrero en 52.31 dólares por barril, lo que representó un aumento de 9.10 dólares versus el valor de enero.

Las perspectivas son alentadoras para finales de marzo, ya que los referentes internacionales están por encima de 100 dólares por barril, lo que podría situar el precio del crudo venezolano en el entorno de 75 dólares. Sin duda, una noticia muy positiva para la estabilización económica del país.

Ya finalizando, y a manera de colofón, se podría afirmar que la actual crisis del petróleo en torno al Golfo Pérsico y al Estrecho de Ormuz sirve como recordatorio tanto a la AIE, EE.UU., OCDE, ONU, OPEP, etc… de la continua importancia del riesgo geopolítico en los mercados energéticos globales.

Además, de cómo el Estrecho de Ormuz sigue siendo una arteria crucial para el sistema energético mundial, y que cualquier perturbación en esta vía repercutirá mucho más allá del Golfo Pérsico.

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