La inflación en Venezuela es un problema crónico y multicausal, caracterizado por una de las hiperinflaciones más largas de la historia moderna. Entre 2017 y 2021, el país atravesó un periodo de hiperinflación que pulverizó la calidad de vida y disparó la emigración a volúmenes nunca antes vistos. Luego los niveles descendieron, pero siguieron siendo importantes. Entre marzo de 2022 y febrero de 2026, el país tuvo un 11.000% de inflación acumulada.
Para Hermes Pérez, economista y profesor de la Universidad Metropolitana, la inflación es un reflejo de políticas económicas erróneas. Entre los desaciertos, el experto incluye la financiación que el Banco Central de Venezuela (BCV) le proporciona a las empresas públicas y el desproporcionado tamaño de la nómina gubernamental.
El economista lamentó que ambas políticas continúen. De hecho, resaltó que hasta los momentos no se han realizado grandes cambios en la estructura económica del país. Únicamente serían destacables las modificaciones realizadas en la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Ley de Minas.
Pérez ilustró la gravedad del problema al establecer una comparación con Colombia. «La variación de los precios durante un mes en Venezuela es 3 veces la variación de precios de Colombia en todo el año. La inflación en Colombia es del 5.25%. Nosotros en un solo mes tenemos el triple de esa inflación en el país», dijo.
Alivio de las sanciones al BCV
El profesor universitario aprovechó la entrevista que tuvo en el programa «Venezuela Productiva» para hablar del alivio de las sanciones sobre el BCV.
Dicha medida fue anunciada el pasado martes 14 de abril por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
El alivio en las sanciones que pesan sobre la economía nacional se realizó con la emisión de dos licencias: la número 56 y la 57.
«La licencia 56 permite a empresas y ciudadanos de Estados Unidos celebrar contratos con el gobierno venezolano o con personas naturales o empresas venezolanas. Eso estaba prohibido anteriormente. Esto supone un gran alivio para las exportaciones no tradicionales en el país», señaló Pérez.
Igualmente, la licencia número 57 autoriza al BCV, al Banco Digital de los Trabajadores y al Banco del Tesoro para que accedan a múltiples servicios financieros que anteriormente se encontraban fuera de su alcance.
Según Pérez, este alivio puede representar una oportunidad para el país. A largo plazo, esto se puede traducir en la reinserción de Venezuela en el sistema financiero internacional. Además, también constituye la oportunidad de agilizar la llegada de divisas norteamericanas provenientes de la actividad petrolera.
No obstante, el economista señaló que persisten graves distorsiones. Por ejemplo, según datos extraídos de un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, el tamaño de la deuda exterior venezolana representaba un 309% del Producto Interno Bruto (PIB).
Esta cifra se encuentra entre las más elevadas del mundo en relación con el PIB. «Por ende, se debería establecer un comité de negociación de la deuda y comenzar algunas conversaciones para renegociar los tiempos de pago», acotó Pérez.
Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí.
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