
El Día de la Mujer se celebra a nivel mundial en el mes de marzo. En la práctica, esta conmemoración es un recordatorio de que deben hacerse avances para consolidar la participación igualitaria de la mujer en la economía, la política y en la sociedad. Este año se recordó que, pese a los avances, aún es necesario visibilizar esta lucha.
Tiziana Polesel, primera vicepresidenta de Fedecámaras, compartió en Fedecámaras Radio sus apreciaciones sobre cuáles son los retos, cambios estructurales y sociales que pueden ayudar a reducir la brecha de género en el país.
«Mientras siga existiendo un día o un mes de la mujer, quiere decir que tenemos camino por recorrer. No quisiéramos necesitar ni un día ni un mes para recordar que hay reivindicaciones que es necesario abordar», declaró Polesel.
La lucha por la igualdad de género a nivel mundial es dispar; el progreso no se lleva por igual en todos los países. Para Polesel, en Venezuela hay avances, pero debe seguirse trabajando en cumplir los objetivos.
«Si nos medimos con otros países, hay países que prácticamente tienen todo por hacer. Hay otros donde se pudiera decir que los logros en cuanto a equidad se han logrado. Venezuela, en esas estadísticas, está en el centro. Hemos recorrido la mitad del camino, y nos falta la otra mitad, que es lo que se debe abordar», aseguró.
En el marco de acciones que en la actualidad se ejecutan para mejorar las condiciones en el país, hay una que ha generado división en la sociedad: la cuota de paridad de género. Para la primera vicepresidenta de Fedecámaras, esta cuota, aunque es una estrategia legítima, puede dejar a un lado el mérito por la obligación.
«Yo siempre señalo que no me agrada ni me siento cómoda con el tema de las cuotas. Cuando ha ocurrido, entiendo que no es con mala intención, pero te invitan a un evento y te dicen que en el presidio tiene que haber tres mujeres y tres hombres. Yo rechazo un poco eso porque yo creo que en el presidium de un evento tiene que estar la gente competente para hablar sobre el tema; eso no debe estar condicionado a los géneros».
Pese a las apreciaciones personales, Polesel expresó que entiende que esta estrategia se lleva a cabo para dar visibilidad a las mujeres. «Pero entiendo que lo de las cuotas se fija para dar visibilidad; es un camino y puedo entenderlo. Aunque creo que las mujeres tenemos que ganarnos los puestos por competencia y no por cuotas. Mi aspiración es poder ver el día en que eso no sea necesario, no las cuotas, ni el día, ni el mes de la mujer».
La carga social y empresarial limita a la mujer venezolana
La presencia de mujeres en altos cargos dentro de las empresas va más allá de una exclusión per se dentro de estas instituciones. Parte de la causa es la carga social y cultural que las mujeres enfrentan en el día a día.
«Yo creo que hay autoexclusión. Yo creo que hay muchas mujeres que ni siquiera se postulan a determinados cargos o se atreven a decir que aspiran a una vacante porque a veces sienten que no pueden cumplir bien porque tienen muchas responsabilidades en casa o porque sienten que tienen algún tipo de limitante».
Desde el punto de vista corporativo, Polesel rescató que dentro de las empresas siguen existiendo políticas que refuerzan esta inseguridad en las mujeres. Para lidiar con ello, desde su punto de vista, hay que crear condiciones y mecanismos que mejoren la estructura y organización de las empresas.
«Muchas veces hay mujeres que no se postulan al cargo porque hay gente que les dice: aquí sabes a qué hora llegas, pero no a qué hora te vas. Eso no puede ser; el tiempo de las personas hay que respetarlo. Cuando las empresas no entienden que deben respetar el tiempo de los trabajadores, ahí empiezan los problemas y la autoexclusión».
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