El panorama energético mundial enfrenta un desafío sin precedentes tras el cierre del estrecho de Ormuz, un evento que ha transformado las deliberaciones de la CERAWeek 2026 en Houston. Francisco Monaldi, director del programa de energía de América Latina en el Instituto Baker de la Universidad Rice, analizó cómo la geopolítica y las decisiones de la administración de Donald Trump están reconfigurando el mercado de hidrocarburos.
El cierre del Estrecho de Ormuz ha puesto en jaque la economía global, afectando no solo el petróleo, sino toda la cadena de suministros.
- Impacto masivo: Por esta vía transita normalmente el 20% de la producción mundial de petróleo y el 30% del crudo transportado por vía marítima.
- Más que crudo: La parálisis afecta al 20% del gas natural licuado (GNL), el 23% del azufre y gran parte de la cadena petroquímica global (fertilizantes, polietileno, helio).
- Faltante crítico: A pesar de que Arabia Saudita e Irak han activado oleoductos alternativos hacia el mar Rojo y Turquía, persiste un déficit de 10 millones de barriles diarios que no puede ser compensado por otros países.
El efecto Venezuela en la política de Trump
Monaldi señala una conexión directa entre la reciente incursión militar en Venezuela y la escalada con Irán. Los expertos en el CERAWeek sugieren que el presidente Trump se envalentonó tras lo que considera un éxito operativo en Venezuela, intentando replicar un modelo similar en Irán sin prever la capacidad de respuesta de Teherán. La administración estadounidense parece haber subestimado la disposición de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz ante una amenaza existencial contra su régimen.
«La conclusión clara en CERAWeek fue que no hay ninguna manera de solucionar esta situación en el mercado petrolero mundial sin volver a reabrir el Estrecho», afirmó Monaldi.























