En el actual ecosistema empresarial venezolano, la sostenibilidad ha dejado de ser una opción «ética» para convertirse en una necesidad operativa. Para Atilio Rey, ingeniero mecánico y socio director de Innovaciones Sustentables C.A. (INSUS), la clave para rescatar el parque industrial del país reside en la transición de procesos lineales a ciclos de retroalimentación.
Rey desglosa cómo la ingeniería y los criterios ASG (Ambiente, Sociedad y Gobernanza) pueden transformar la eficiencia de las empresas locales en el horizonte de 2026.
El costo de la corrección vs. la prevención
Uno de los mayores obstáculos en la industria venezolana es la cultura del mantenimiento correctivo. Según Rey, este es el proceso más costoso y evidente en el país. La alternativa es integrar la sostenibilidad desde la fase de concepción del proyecto para evitar pérdidas financieras masivas a posteriori.
«Los procesos dejaron de ser lineales hace muchos años. La economía circular no es más que la retroalimentación de todas las fases de diseño para evitar costosísimas correcciones».
Sostenibilidad como motor financiero
Para el director de INSUS, la diferencia entre una empresa que usa la sostenibilidad como narrativa y una que la aplica realmente se ve en el balance final. Las organizaciones que adoptan ciclos de optimización sostenible logran mayores utilidades al final del año fiscal gracias a una gestión más eficiente de sus recursos y finanzas.
Rey propone dos pilares fundamentales basados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para las empresas que buscan ser competitivas en el corto plazo:
- Alianzas Estratégicas (ODS 17): Implementar sistemas de subcontratación de alto nivel y colaboración interinstitucional.
- Instituciones Sólidas (ODS 16): Fomentar la paz y la justicia institucional para que la sostenibilidad sea un hecho fáctico y no un concepto etéreo.
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