A 15 años de la estatización de los servicios conexos en el Lago de Maracaibo, el panorama energético venezolano enfrenta una coyuntura crítica. Tras las recientes reformas legales y el nuevo marco de relación con los Estados Unidos, el ingeniero y experto petrolero Heliodoro Quintero analiza la factibilidad de recuperar el sector privado y los desafíos estructurales que frenan la producción en la Costa Oriental del Lago.
La reciente derogación de la ley que en 2009 permitió la expropiación de 79 empresas de servicios (y más de 130 aguas abajo) abre una puerta a la inversión. Quintero recuerda que aquella medida «acabó prácticamente con el sector privado vinculado a esta actividad».
Sin embargo, el experto advierte que la recuperación no será inmediata:
- Tiempos y recursos «De la noche a la mañana, nada se puede dar sino tomando los tiempos», señala Quintero, enfatizando que la disponibilidad de dinero no es suficiente sin el factor temporal.
- Factores clave La reactivación plena dependerá de la velocidad con la que se reintegren la tecnología, los capitales y el recurso humano necesario para apoyar a PDVSA y a las empresas mixtas.
Para Quintero, hablar de una reforma de la Ley de Hidrocarburos es insuficiente si no se resuelve la crisis de servicios públicos que afecta a la industria.
«Venezuela posee vastas reservas, pero el 90% es gas asociado al petróleo. El Zulia sufre una paradoja: tiene plantas eléctricas paradas por falta de combustible, mientras que el gas producido en Falcón (Cardón IV) no llega al estado por falta de tuberías».

Otro punto crítico para la comercialización del crudo, incluyendo las exportaciones de empresas como Chevron, es el estado del canal de navegación del Lago de Maracaibo.
«Si no tienen un dragado, no pueden pasar más de cierta cantidad. Hay barcos que cargan dos millones de barriles, pero por ahí no pueden pasar», explica el ingeniero.
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