Tras más de un año de silencio estadístico el BCV ha liberado los datos de inflación

Tras más de un año de silencio estadístico, el Banco Central de Venezuela (BCV) finalmente ha liberado los datos de inflación, confirmando las peores sospechas de los analistas. En la más reciente edición de Economía Digital por FedeCámaras Radio, el economista Aaron Olmos analizó las cifras que sitúan la inflación de febrero de 2026 en un 14.60%, elevando la acumulada del primer bimestre al 51.94%. Este retorno a la transparencia oficial revela una realidad cruda: una inflación anualizada del 617%, una cifra que, según Olmos, lejos de tranquilizar, debe encender las alarmas sobre el nulo avance en el bienestar de la población.

La desconexión entre las macrocifras estatales y la microeconomía del hogar es el punto más crítico de este reporte. Mientras el BCV celebra 19 trimestres de crecimiento consecutivo del PIB (con una variación del 7.07% a finales de 2025), el consumo y el ahorro de las familias siguen en caída libre. Ante este escenario de salarios estancados y una canasta alimentaria que ya ronda los 700 dólares, el venezolano ha dejado de ver los activos digitales como una novedad tecnológica para adoptarlos como una balsa de salvación financiera.

«Los venezolanos nos acercamos a las criptomonedas no por otra cosa que no haya sido la necesidad; es la necesidad de poder encontrar un vehículo distinto que me permita resguardar el valor de mi trabajo medido en dinero», afirmó Olmos durante el programa.

El economista destacó que Venezuela se mantiene como el líder regional en uso de estos activos, no por un afán de innovación, sino por supervivencia. Según datos de Chainalysis, en 2025 se transaron cerca de 50.000 millones de dólares en operaciones con criptoactivos desde suelo venezolano. Esta dinámica ha creado una economía paralela «invisible» para los manuales tradicionales de balanza de pagos, donde tanto empresas como ciudadanos convierten sus excedentes de bolívares en stablecoins (criptomonedas estables) para evitar que la inflación devore su capital.

«La protección del salario, la protección del dinero, protegerse contra la inflación y contra la pérdida del poder de compra del bolívar, pasa y tiene un componente importante en el uso de criptoactivos estables», explicó el especialista.

Finalmente, Olmos subrayó que esta tendencia no es solo una respuesta a la crisis, sino una transformación estructural. Las empresas han logrado cerrar sus ejercicios fiscales sin números rojos gracias a estas herramientas, integrando incluso los exchanges nacionales con métodos de pago tradicionales como el pago móvil. Para el economista, el panorama es claro: mientras los datos oficiales sigan revelando un drama complejo de pérdida de valor monetario, «la dinámica económica será cada vez más digital y cada vez más cripto», siguiendo una tendencia global a la que Venezuela se ha adelantado por pura urgencia.

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