Infectóloga advierte que casi el 70 % del territorio venezolano es endémico para fiebre amarilla

Foto: Reuters

La infectóloga Patricia Valenzuela advirtió que casi el 70 % del territorio venezolano es endémico para la fiebre amarilla, lo que obliga a reforzar la vacunación y las estrategias de prevención ante el riesgo de transmisión en amplias zonas del país.

En entrevista con el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, la especialista explicó que en Venezuela existen tres corredores ecológicos donde circula la enfermedad de forma silvestre: el San Camilo, el del Sur del Lago y el de Guayana.

Detalló que el corredor de San Camilo se ubica en el pie de monte de los estados Apure, Táchira, Barinas y Mérida, aunque su área de influencia se extiende hacia Portuguesa, Cojedes y Guárico. 

El corredor del Sur del Lago abarca principalmente el estado Zulia y se proyecta hacia Falcón, mientras que el corredor de Guayana comprende las cuencas de los ríos Yuruaní, Cuyuní y Caroní, en el estado Bolívar, con alcance hacia Amazonas, Anzoátegui, Monagas, Sucre, Miranda y Guárico.

Subrayó que esta amplia distribución geográfica obliga a considerar la vacunación a escala nacional, aunque las campañas prioricen los estados donde se han reportado casos.

Fiebre amarilla circula en Venezuela en su ciclo selvático

Valenzuela señaló que la fiebre amarilla es una enfermedad vírica hemorrágica aguda, endémica en diversos países de Sudamérica y África. Recordó que desde 2024 Sudamérica enfrenta un brote que comenzó en Brasil y que actualmente tiene mayor presencia en Colombia.

Se transmite a través de mosquitos y tiene dos ciclos de transmisión: el selvático y el urbano. 

En el ciclo selvático, los mosquitos Haemagogus y Sabethes transportan el virus a primates no humanos (monos aulladores) que actúan como reservorios. El ser humano puede infectarse cuando entra en contacto con estas zonas por trabajo en áreas rurales, actividades en selvas o turismo.

Asimismo, aclaró que los casos reportados actualmente en Venezuela corresponden a este ciclo selvático y que no se registra una transmisión urbana desde 1928.

En el ciclo urbano, el virus es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, conocido como zancudo patas blancas, que también transmite dengue, zika y chikungunya.

“No queremos que se instale un ciclo urbano”, advirtió Valenzuela, agregando que por esta razón se insiste en la educación sanitaria y en la vacunación.

Cobertura vacunal insuficiente

Atribuyó el repunte de la enfermedad en la región a la disminución de las coberturas de vacunación, así como a factores como la migración y la deforestación. 

Apuntó que la Organización Panamericana de la Salud reportó para 2024 una cobertura vacunal regional de 72 %, muy por debajo del 95 % recomendado, y que en algunos municipios venezolanos podría ser aún menor.

La especialista dijo que la vacuna contra la fiebre amarilla se recomienda desde el primer año de vida hasta los 59 años. En mayores de 60 años debe evaluarse el riesgo-beneficio, especialmente si existen enfermedades crónicas que debiliten el sistema inmunológico.

También alertó que las personas inmunosuprimidas y las mujeres embarazadas no deben vacunarse, salvo que el médico determine lo contrario tras evaluar cada caso.

Precisó que una sola dosis de la vacuna es suficiente para proteger de por vida, ya que está demostrado científicamente que los anticuerpos neutralizantes se mantienen con el paso de los años. En caso de viajar a zonas de riesgo, sigirió vacunarse al menos 10 días antes del desplazamiento. 

Síntomas, riesgos y diagnóstico 

Sobre los síntomas, manifestó que la enfermedad inicia con una fiebre alta de aparición brusca, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares intensos y dolor de espalda, síntomas que suelen aparecer entre tres y seis días después de la picadura del mosquito.

En aproximadamente 80 % de los casos la enfermedad evoluciona hacia la recuperación, pero cerca de 15 % de los pacientes puede desarrollar una fase grave o tóxica, caracterizada por ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas), falla hepática y renal, así como hemorragias. De estos casos graves, hasta 50 % puede fallecer.

El diagnóstico de fiebre amarilla puede hacerse mediante detección molecular del virus a través de una prueba PCR en tiempo real, disponible en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, en Caracas, aunque también puede realizarse en el Instituto de Medicina Tropical, desde donde se envían las muestras para confirmación a laboratorios especializados.

Cuando existe sospecha en el interior del país, los centros de salud deben notificar al sistema de epidemiología y enviar la muestra al Instituto Nacional de Higiene para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento y prevención

La especialista indicó que no existe un antiviral específico contra la fiebre amarilla, por lo que el tratamiento se basa en el manejo de los síntomas.

Los pacientes deben permanecer hospitalizados en aislamiento y utilizar mosquiteros para evitar que los mosquitos puedan transmitir el virus a otras personas.

Entre las medidas de tratamiento se encuentran hidratación adecuada y el uso de acetaminofén o paracetamol para la fiebre, mientras que los antiinflamatorios no esteroideos deben evitarse porque pueden favorecer hemorragias.

Igualmente, instó a tomar medidas para reducir el riesgo de contagio, como usar repelente, vestir ropa clara de manga larga, utilizar mosquiteros, eliminar criaderos de mosquitos y mantener limpios los espacios donde pueda acumularse agua.

Finalmente, destacó que el control de la enfermedad requiere un trabajo conjunto entre autoridades sanitarias y comunidades.


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