La liquidez creció 90% en lo que va de año mientras el encaje mantiene los bolívares represados

La economía venezolana enfrenta una paradoja que se repite desde hace un tiempo: aumenta el volumen de bolívares, pero escasea el crédito.

En los primeros cuatro meses de 2026, a pesar de que se va configurando como un año muy distinto a los anteriores, los indicadores monetarios publicados por el Banco Central de Venezuela (BCV) muestran que todavía persisten factores estructurales y coyunturales que afectan la dinámica de los préstamos con sus consecuencias para una recuperación sostenida.

La liquidez monetaria cerró abril en 1,7 billones de bolívares, un alza de 90,6% acumulada en el primer cuatrimestre del año, su mayor incremento en ese periodo desde 2021. La variación va prácticamente en línea con la inflación que en ese lapso fue de 90%, lo que implica un alza en términos reales, aunque bastante acotada.

Medida en dólares, la cantidad de dinero en circulación pasó de US$3.100 millones al cierre de 2025 a US$3.630 millones en abril, un crecimiento de 17%, inferior al alza de 63,4% que registró el tipo de cambio en el mismo lapso. Considerando la evolución de los precios, esto consolida un escenario de rezago cambiario.

El BCV está apostando a fuertes intervenciones en la búsqueda de recuperar el ancla cambiaria que le sirva para contener la inflación en los próximos meses. Esto está apoyado en el incremento de los ingresos petroleros luego de la flexibilización de las sanciones petroleras y financieras por parte de Estados Unidos, en el contexto del restablecimiento de relaciones con ese país.

La semana pasada, Luis Pérez, presidente encargado del organismo emisor afirmó que «va a haber mucho más ingreso (de divisas) en la segunda mitad del año», mientras que dio a conocer los montos de intervención cambiaria, en los que se muestra que entre enero y abril se vendieron US$3.987,1 millones, 30% más que en igual periodo de 2025.

A la inyección directa de divisas se suma una maniobra clave del BCV para aspirar la liquidez que se viene aplicando desde 2022: la colocación de Títulos de Cobertura.

Este instrumento capta fondos de empresas y personas naturales indexados al tipo de cambio. De esta manera, subir o bajar las asignaciones que se ofrecen diariamente permite manejar a un ritmo más rápido una determinada cantidad de bolívares en circulación

Por otro lado, la expansión monetaria no ha encontrado todavía una vía hacia los créditos. El promedio de las reservas bancarias excedentes cayó en abril 74% respecto a marzo a un monto de 22.227,48 millones de bolívares, mientras el mercado interbancario operó a tasas que llegaron a 200% en jornadas puntuales.

La banca tiene bolívares, los administra con precisión quirúrgica y los presta con cautela a la espera de que el BCV flexibilice el esquema actual de un elevado encaje bancario que se ubica en 73% desde febrero de 2023.

Persiste todavía una dinámica que genera que el mercado interbancario se mueva a ritmos en ocasiones volátiles.

En abril se negoció un total de 98.931 millones de bolívares, una reducción de 54% en comparación con marzo y la cifra más baja desde agosto de 2025. La contracción en volumen coexistió con un encarecimiento de los préstamos: la tasa overnight promedio subió de 43% en marzo a 64,1% en abril (la más alta desde enero), con operaciones puntuales que llegaron a 200%.

#Datos: La liquidez creció 90% en lo que va de año mientras el encaje mantiene los bolívares represados

El panorama para el resto del año plantea un desafío crucial para la autoridad monetaria. Si se concreta el aumento de ingresos en divisas prometido por el BCV, se lograría defender el tipo de cambio, pero el torniquete del encaje continuará presionando la intermediación financiera.

Sin una flexibilización estratégica que permita dirigir parte de esa liquidez hacia los sectores productivos, los bolívares seguirán atrapados en un mercado interbancario costoso y volátil, lo que limita el alcance real de la recuperación.

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