En el marco del taller «Instituciones y Futuro: En «La base de la estabilidad económica», la economista e investigadora Litsay Guerrero destacó que la excesiva carga administrativa y un sistema de acuerdos comerciales obsoletos son las principales barreras para la formalización y la atracción de inversiones en este segundo trimestre del año.
Según Guerrero, el sector privado enfrenta un panorama complejo donde el cumplimiento regulatorio consume una cantidad desproporcionada de recursos. Para los sectores de agricultura, manufactura y servicios, el tiempo destinado a trámites arroja un promedio ponderado de 1.135 horas anuales, de las cuales casi la mitad se pierden exclusivamente en la gestión de impuestos.
«En el aspecto netamente tributario, las empresas tienen que destinar sobre las 500 horas del promedio ponderado. «Son horas laborales que bien podrían dedicarse a ahondar en temas de innovación y desarrollo o atender otros aspectos neurálgicos de la producción», señaló la experta, quien subrayó que este «costo de oportunidad» frena el crecimiento tecnológico del país.
Guerrero, también directora de la Escuela de Economía de la Universidad Monteávila, enfatizó la necesidad de que la reciente Ley Orgánica para la Celeridad y Optimización de Trámites Administrativos facilite el establecimiento de nuevas unidades productivas: «Ojalá que para formalizarse no tengan que sentir que están subiendo las escaleras del calvario; una empresa formal tiene un paso andado para acceder a financiamiento y al mercado de capitales».
Para modernizar el sistema, la investigadora propuso el uso de herramientas como el blockchain, citando experiencias exitosas en la región que han logrado procesos más expeditos y transparentes. Asimismo, instó a revisar los más de 20 acuerdos comerciales vigentes en Venezuela, a los que calificó de «vieja generación» por haber sido suscritos entre 1980 y 1990. «La estructura productiva de ese momento era totalmente distinta a la de hoy. «Actualizar estas cláusulas nos daría un plus para insertar sectores que antes no estaban contemplados y atraer a transnacionales», explicó.
Finalmente, ante las expectativas de ajustes salariales, Guerrero advirtió que el aumento de ingresos debe acompañarse con una mejora real en los indicadores macroeconómicos para evitar que la inflación erosione el poder adquisitivo. Concluyó que, pese a los retos, existe una «ventana de oportunidad» para la industria manufacturera y el sector servicios, que muestran un crecimiento importante fuera del radar tradicional.
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