Una lavadora Frigilux que acompañó durante 14 años la rutina de un hogar venezolano se convirtió en el reflejo de una historia construida sobre tradición, calidad y familia. Aunque el paso del tiempo dejó huellas visibles en el electrodoméstico, su funcionamiento y desempeño se mantuvieron intactos, demostrando que la durabilidad no es solo una promesa, sino un valor esencial que define a la marca desde sus inicios.
Este testimonio forma parte de una iniciativa que busca visibilizar cómo los productos Frigilux trascienden lo comercial para convertirse en aliados cotidianos de las familias. Más allá de su vida útil, estos electrodomésticos acompañan momentos importantes, rutinas diarias y distintas etapas de la vida, consolidándose como piezas fundamentales dentro del hogar y construyendo un vínculo que va más allá de la compra.
En el corazón de cada hogar, los electrodomésticos cumplen un rol silencioso pero determinante. Son parte de la organización familiar, del cuidado de la ropa, de la alimentación y del bienestar cotidiano. Frigilux ha entendido esta realidad y, a lo largo de su trayectoria, ha desarrollado productos pensados para resistir el uso constante, adaptarse a las necesidades reales de las familias y responder con eficiencia durante años.

Historias como esta evidencian el compromiso de Frigilux con el diseño de soluciones duraderas, confiables y funcionales. En un entorno donde el hogar representa un espacio de unión, cuidado y estabilidad, la marca ha logrado mantenerse vigente a lo largo de generaciones, fortaleciendo un vínculo emocional basado en la confianza construida con el tiempo.
La protagonista de esta historia vio cómo su lavadora Frigilux se mantuvo operativa durante más de una década, acompañando el ritmo del hogar y cumpliendo su función día tras día. Ese desempeño sostenido se convirtió en un símbolo del valor que la marca otorga a la calidad y al respaldo, elementos que forman parte de su identidad y de su relación con los consumidores.
Como parte de este reconocimiento, Frigilux realizó la entrega de una nueva lavadora, reafirmando su compromiso con quienes han confiado en la marca durante años. Este gesto representa la continuidad de una relación construida sobre cercanía, respeto por el consumidor y la convicción de que un producto confiable puede marcar la diferencia en la vida cotidiana.

La acción también refleja la visión de Frigilux de escuchar y reconocer a las familias que han hecho de la marca parte de su historia. No se trata únicamente de renovar un electrodoméstico, sino de valorar la experiencia vivida y de reafirmar un compromiso que se proyecta hacia el futuro.
Para Yaser Dagga, presidente de Frigilux, este tipo de historias resumen el propósito de la marca y su visión a largo plazo.
“Frigilux ha crecido junto a la familia venezolana. Nuestro compromiso siempre ha sido ofrecer productos que no solo cumplan una función, sino que acompañen la vida del hogar durante años. La tradición, la confianza y el valor de la familia son pilares que guían cada decisión que tomamos como empresa”, expresó Dagga.
Bajo esta visión, Frigilux ha consolidado una propuesta que prioriza la calidad, el desempeño y la durabilidad como elementos centrales de su portafolio. Cada producto es desarrollado considerando el uso real en el hogar, entendiendo que la confianza del consumidor se construye con resultados tangibles a lo largo del tiempo.
Con presencia en miles de hogares a nivel nacional, la marca se ha posicionado como un referente dentro del sector de electrodomésticos, destacando por su capacidad de evolucionar sin perder la esencia que la ha acompañado durante décadas. La innovación, cuando está al servicio de la familia, se convierte en un valor agregado que fortalece esa relación de largo plazo.
Frigilux entiende que los hogares cambian, crecen y se transforman, y que los electrodomésticos deben acompañar esos procesos con eficiencia y respaldo. Por ello, la marca ha enfocado su desarrollo en soluciones que respondan a las necesidades actuales sin sacrificar la durabilidad que la ha caracterizado históricamente.

A lo largo de su trayectoria, Frigilux ha construido una historia presente en cada rincón de Venezuela, reafirmando su rol como una marca cercana, confiable y comprometida con el bienestar del hogar. Cada testimonio recibido se convierte en una validación del trabajo realizado y en un recordatorio de la responsabilidad que implica formar parte de la vida cotidiana de tantas familias.
Más allá de cifras o años en el mercado, son estas historias reales las que definen el verdadero impacto de una marca. Cuando un producto acompaña durante más de una década a un hogar, deja de ser solo un electrodoméstico para convertirse en parte de la memoria familiar, en un elemento que estuvo presente en rutinas, celebraciones y momentos cotidianos.
Frigilux continúa apostando por esa conexión genuina, entendiendo que la confianza se construye con hechos y que la tradición se honra manteniendo estándares de calidad que resistan el paso del tiempo. Testimonios como este no solo celebran la resistencia de un producto, sino también la relación emocional que se crea cuando una marca cumple su promesa y se convierte, verdaderamente, en parte de la familia.
NOTA DE PRENSA

























