Al menos dos buques con alrededor de 2,5 millones de barriles de petróleo comenzaron a descargar crudo venezolano en distintas islas del Caribe, tras recibir la aprobación para comercializar por parte de Estados Unidos.
Durante el fin de semana, las embarcaciones realizaron las entregas a tanques de almacenamiento ubicados en las islas de Santa Lucía y Curazao, de acuerdo con datos de seguimiento de buques a los que tuvo acceso Bloomberg.
Estas islas funcionan como puntos de escala estratégica para exportaciones de mayor alcance hacia otros mercados internacionales.
Más envíos de crudo venezolano previstos hacia Bahamas
En los próximos días se espera la llegada de más buques petroleros con crudo venezolano a distintos destinos del Caribe, incluyendo Bahamas.
El superpetrolero Marbella arribó este lunes 19 de enero a South Riding Point, en Bahamas, con aproximadamente 1,9 millones de barriles de crudo, mientras que otro buque, el René, transporta más de 1,7 millones de barriles y tiene previsto arribar a ese país a finales de la semana.
El gobierno de Estados Unidos ha recurrido a dos de las principales comercializadoras mundiales de petróleo, Vitol y Trafigura, para vender el crudo venezolano en el mercado internacional.
Asimismo, las autoridades estadounidenses estarían alentando a grandes petroleras de ese país a invertir en Venezuela, con el objetivo de revitalizar una industria petrolera severamente afectada tras años de sanciones y falta de inversión.
Impacto en el mercado naviero
El movimiento de crudo venezolano también estaría generando efectos en el mercado naviero internacional. Según la información disponible, la intervención de Estados Unidos sobre algunos buques habría provocado un aumento repentino de las tarifas de flete en determinadas rutas.
El pasado 17 de enero, el buque Volans, autorizado por Estados Unidos y el Reino Unido para operar, descargó unos 600.000 barriles de petróleo en Curazao, en instalaciones de almacenamiento de Bullen Bay. El cargamento estaba destinado a la empresa Vitol.
Un día después, el 18 de enero, el buque Kelly llegó a Castries, en la isla de Santa Lucía, donde descargó aproximadamente 1,9 millones de barriles de crudo venezolano.
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