Pronósticos sobre Venezuela pasaron de recesión e hiperinflación a crecimiento, más divisas y mayor bombeo petrolero. Los economistas Tamara Herrera, Asdrúbal Oliveros y Jesús Palacios presentaron escenarios económicos para 2026 y coincidieron en que la claridad política será determinante para sostener el crecimiento y mejorar la capacidad de compra de los venezolanos.
Caracas. El mapa de riesgo económico para Venezuela cambió en semanas: de hiperinflación y recesión asegurada a proyecciones de expansión, más divisas y recuperación petrolera. Tres economistas detallaron durante el foro “Perspectivas Económicas 2026”, efectuado en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), los escenarios que ahora condicionan 2026 y 2027.
Antes del 3 de enero de 2026, los pronósticos económicos para Venezuela eran poco alentadores. Todas las firmas consultoras del país y los organismos multilaterales daban por hecho el regreso a la hiperinflación y consideraban prácticamente segura una nueva recesión.
Ese diagnóstico funcionaba como punto de partida para analistas y consultoras macroeconómicas de cara al bienio 2026–2027, conforme a las previsiones presentadas en transcurso del seminario.
Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos (EE. UU.) y las reformas legislativas promovidas por el gobierno interino de Delcy Rodríguez, las perspectivas económicas dieron un giro total y se proyectan con cambios hasta 2027.
El elemento central del nuevo panorama es el salto desde proyecciones de contracción severa del Producto Interno Bruto (PIB), indicador que mide el tamaño de la economía, a estimaciones de crecimiento de dos dígitos, según los participantes.
Tamara Herrera, Asdrúbal Oliveros y Jesús Palacios Chacín fueron los expositores de una conferencia realizada en la Facultad de Economía de la UCAB. Durante el encuentro, los analistas de coyuntura, consultoría y academia presentaron proyecciones de firmas privadas y un diagnóstico sobre el escenario macroeconómico venezolano.

Números positivos
Tamara Herrera, directora de la firma Síntesis Financiera, empresa privada de análisis y proyecciones económicas, explicó que Venezuela pasó en pocas horas de un escenario de “catástrofe económica” a uno de crecimiento y estabilización. Su exposición se centró en el cambio de escenario macro frente a las proyecciones manejadas a finales de 2025.
“Para finales del año pasado y con el bloqueo naval petrolero que teníamos en las costas venezolanas nosotros manejábamos un escenario que contemplaba una recesión económica para este 2026 de -29,4% y para el 2027 proyectábamos -8.8%. Después del 6 de enero ahora las cifras son distintas, porque ahora las perspectivas son de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 9,6% y de 14,6% para el año 2027”, puntualizó.
En otras palabras, de acuerdo con la firma, el escenario base pasó de contracción profunda a expansión económica sostenida en dos años consecutivos, medido por la variación anual del PIB.
Indicó que el cambio de rumbo responde en gran medida a los cambios políticos registrados en el país, junto con señales de compromiso de las autoridades para mejorar la situación económica y el nivel de ingresos de los venezolanos.
“Luego del 6 de enero, nosotros seguimos con el manejo de por lo menos 2 escenarios, uno sin fricción y otro con fricción. Si se mantiene la estabilidad política y se permite el fortalecimiento gradual del estado de derecho, se dará un gran paso para la modernización de la economía, lo que traería también mejores indicadores”,expuso.
Contraste de escenarios
La economista diferenció así un escenario de transición ordenada frente a otro con tensiones institucionales, es decir, con conflictos o retrasos en reglas y decisiones públicas.
Agregó que si se impone la “fricción” y las modificaciones institucionales avanzan con mayor lentitud, es posible que el nivel de vida de los venezolanos, medido por poder de compra y acceso a bienes y servicios, no mejore de forma significativa.
“Con este escenario, la producción petrolera crecerá más lentamente, la inflación será persistente, la mejora de la relación entre el sector petrolero y no petrolero será menos significativa”, alertó.
Herrera también señaló que, si se mantienen y profundizan condiciones favorables para el desarrollo económico, el crecimiento de 2026 podría ubicarse incluso en 10,4 % y el de 2027 en 14,7 %. Estas cifras, de concretarse, implicarían una recuperación muy superior a la observada en los últimos años de estancamiento y contracción.

Producción petrolera
La economista sostuvo además que la producción petrolera impulsada por la modificación de la Ley de Hidrocarburos —que calificó de “discrecional” en algunos de sus puntos, es decir, con amplio margen de decisión administrativa— podría mostrar una mejora en sus indicadores. Vinculó este posible aumento a cambios regulatorios y apertura a alianzas internacionales.
“Para el 2026 la producción petrolera venezolana en el mejor de los casos podría ubicarse por encima del 1.200.000 barriles y de concretarse todas aquellas alianzas con empresas trasnacionales, tanto de EE. UU. como de otros países del mundo, para el 2027 ya podríamos hablar de una producción por encima de 1.500.000 barriles”, dijo.
El barril es la unidad estándar de medición del petróleo en el mercado internacional. El volumen proyectado implicaría un incremento relevante frente a los niveles recientes de extracción, según lo expuesto en el foro.
La especialista también proyectó una reducción significativa de la inflación durante 2026. El ajuste inflacionario es uno de los puntos de mayor contraste frente al escenario previo.
“En el escenario del bloqueo petrolero, nosotros calculamos una inflación para este 2026 de 19.077 % volviendo a la hiperinflación, pero después del 6 de enero, ahora esta cifra desciende a un 106 % y para 2027 proyectamos solo un 55 % de inflación”, destacó.
La proyección supone salir del rango hiperinflacionario, categoría usada cuando los precios suben de forma descontrolada, y pasar a tasas todavía altas, pero de menor aceleración.

Mejora en los bonos
El economista Asdrúbal Oliveros indicó durante su intervención que el gobierno interino, con respaldo de EE. UU., impulsa medidas que podrían mejorar el poder adquisitivo de la población. Su exposición se centró en los ingresos, el tipo de cambio y el sector externo.
“Doy como un hecho que habrá una mejoría en el ingreso del venezolano. Óigase bien, del ingreso, lo que quiere decir que se mantendrán la figura de los bonos. No me atrevo a decir de cuánto podría ser esa mejoría. Sin embargo, los involucrados han informado en reiteradas ocasiones que están trabajando en ese punto”,declaró.
Oliveros distinguió entre mejora de ingresos y recuperación plena del salario real. También afirmó que, para lograr una recuperación económica sostenida, es necesario cerrar la brecha cambiaria, diferencia entre distintos tipos de cambio del dólar, a la que calificó como la variable más delicada de toda la ecuación. Identificó el diferencial entre tipos de cambio como factor de distorsión de precios y expectativas.
“Existe una diferencia de precio entre los dólares que se están subastando en la banca y el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela. La recomendación sería unificar esas dos tasas lo que frenaría el tema de la brecha. Son decisiones pragmáticas que deben tomarse, que efectivamente van a tener un efecto negativo inmediato, pero que a largo plazo permitirá una estabilidad cambiaria y mejores condiciones para las empresas y para los comercios”, adujo.

Sectores económicos
En cuanto a los sectores económicos con mayor dinamismo en 2026, precisó que el petrolero liderará, seguido por el comercio y los servicios.
“También hay otros sectores que se verán beneficiados como la manufactura, el sector logístico, la minería, la construcción”, destacó.
Acerca del sector petrolero, Oliveros calculó que los ingresos del país por venta de crudo aumentarán de $12.500.000.000 a $21.500.000.000.
“El petróleo venezolano se venderá sin descuento y todo apunta a que la mayoría del crudo se negociará en EE. UU. y Europa. También hay otros actores como la India donde también se comercializará nuestro petróleo y hay que estar atentos sobre la relación comercial que tenemos con China, porque para nadie es un secreto que le debemos más de 22.000.000.000 de dólares”, puntualizó.

Reforma tributaria
El economista y profesor de la UCAB, Jesús Palacios Chacín, recalcó que para afianzar las perspectivas positivas de la economía venezolana es necesaria, de forma inmediata, una reforma tributaria profunda. Su planteamiento se centró en sostenibilidad fiscal y ampliación de la base impositiva. Lo que implica que más contribuyentes paguen tributos.
“La reforma tributaria es necesaria para el país. Debemos estar claros que con mayores impuestos será mucho menor el crecimiento, sin embargo, si se realiza una ampliación de la base de recaudación, tendremos más recaudación, la cual ha aumentado de manera significativa en los últimos años”,recordó.
Añadió que el flujo de divisas en 2026, entrada de moneda extranjera por exportaciones y acuerdos, será superior al del año pasado. Este cambio podría reducir de forma importante el uso de stablecoin o criptomonedas, activos digitales usados como medio de pago y resguardo de valor. Relacionó esta expectativa con nuevos acuerdos internacionales.
“En el 2025 tuvimos una caída de 22 % con respecto a la entrega de divisas, situación que se superará durante este año 2026, gracias a los acuerdos que se vienen desarrollando con los EE. UU.”, precisó.

Ventas comerciales
Chacín también reconoció que las ventas comerciales, medidas de facturación del sector comercio, cerraron el año pasado con un crecimiento de apenas 0,5 %. No obstante, en enero pasado registran una variación positiva de 15 % frente al mismo período de 2025. Aclaró que este repunte no implica todavía recuperación del consumo real de los hogares.
“Estos no significa que mejoró la capacidad de compa de la gente, lo que significa es que hubo una importante reducción de la brecha cambiaria que pasó de más de 100% a estar por debajo del 50 % y justamente da una expectativa de mejora en las ventas comerciales”, argumentó.
Los tres economistas coincidieron en que las proyecciones dependen de la estabilidad política, la seguridad jurídica y la continuidad de reformas. Estos factores condicionan la inversión y producción.
Sin esos elementos, advirtieron, el escenario de crecimiento podría debilitarse. Con ellos, en cambio, el país podría consolidar un ciclo de expansión con impacto en producción, ingresos e inversión y, eventualmente, en bienestar.
CRÓNICA UNO

























