En un entorno donde la tecnología parece avanzar más rápido que la estrategia, Néstor Altuve, consultor empresarial y experto en transformación digital, propone una visión disruptiva: la sostenibilidad y la Inteligencia Artificial (IA) no son caminos paralelos, sino un triángulo estratégico que genera valor económico y eficiencia ambiental.
Para Altuve, integrar estos elementos permite a las empresas no solo cumplir con los criterios ASG (Ambiental, Social y Gobernanza), sino transformar lo que muchos ven como un costo en un retorno de inversión múltiple. Uno de los mayores desafíos para los directivos es justificar la inversión en IA bajo una lógica financiera.
La llegada de la IA plantea un reto que va más allá de lo técnico. Según Altuve, la transformación debe ser integral, eliminando incluso el «apellido» digital para enfocarse en una evolución de la empresa completa.
Altuve identifica cuatro áreas clave donde la digitalización responsable está marcando la pauta en la región:
- Energía y Recursos: Uso de Internet de las Cosas (IoT) para mantenimiento predictivo y gestión de energías renovables
- Agroindustria: Implementación de Agritech (sensores y drones) para una agricultura de precisión que protege los ecosistemas y mejora la trazabilidad.
- Servicios Financieros: A través de productos verdes e inclusión financiera de poblaciones no bancarizadas mediante Fintech.
- Salud y Economía del Cuidado: Sector con gran avance tras la pandemia y un alto componente de responsabilidad social.
«La tecnología no ayuda a impulsar solamente la línea de ventas; el ahorro de costos mediante la eficiencia puede estar profundamente alineado con los criterios ASG». Subrayó el experto.
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