En el contexto actual, la crisis económica y laboral ha llevado a los trabajadores venezolanos a un límite emocional que trasciende lo personal para afectar directamente la operatividad de las empresas. Según el Dr. Reinaldo Olavarrieta, presidente del Colegio de Psicólogos del estado Miranda, las organizaciones enfrentan hoy el reto de identificar el agotamiento antes de que se convierta en bajas laborales o en una parálisis de la productividad.
Para Olavarrieta, un líder no debe esperar a la crisis para intervenir; la detección temprana se basa en observar cambios en tres ejes fundamentales:
- Indicadores conductuales: Observar errores inusuales en tareas rutinarias, aumento de la procrastinación y una disminución notable en la calidad de atención.
- Despersonalización: Identificar si el empleado trata a clientes o compañeros de forma fría, cínica o distante; esto suele ser una medida defensiva para proteger su poca energía emocional restante.
- Presentismo: Detectar a trabajadores que cumplen el horario físicamente pero cuya capacidad de resolución de conflictos está agotada, generando una productividad mínima.
El especialista señala que la recesión ha forzado a muchos trabajadores a asumir hasta tres puestos de trabajo, superando su capacidad de eficiencia y generando frustración. A pesar del agotamiento generalizado, Olavarrieta asegura que el ambiente laboral puede reconstruirse mediante una reestructuración profunda. El proceso comienza con el diagnóstico y la validación. Reconocer abiertamente que existe una fractura en el clima organizacional en lugar de negarla.
El psicólogo enfatiza que la motivación no regresa solo con incentivos económicos si la confianza está rota. «Usted puede aumentar los salarios, pero si el trabajador no siente identificación organizacional, con dinero no lo vas a lograr», afirma.
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