Aquiles Nazoa y el compromiso de la poesía popular

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El Día Nacional de la Poesía que se celebra por primera vez en el país en esta fecha y coincidió con el Centenario del natalicio del poeta lírico, dramaturgo y periodista Aquiles Nazoa.

El ruiseñor de Catuche

En su memoria, se creó por iniciativa de Pedro León Zapata, la cátedra libre de humorismo «Aquiles Nazoa», inaugurada el 11 de marzo de 1980 en la Universidad Central de Venezuela.

Homenaje para leer

Por | Claudio Nazoa

«Otra vez me veo obligado a escribir sobre mi padre Aquiles Nazoa, y es que si no lo hacía, los periodistas de Papel Literario de El Nacional, secuestraban a mi mamá o me mataban si no les entregaba estas líneas.

Trato en lo posible que sean otros los que escriban o hablen de Aquiles Nazoa, porque, siendo yo su hijo, es muy fácil caer en la subjetividad o inclusive en la cursilería que suelen tener los hijos a la hora de referirse a su padre.

Pero ya montado sobre el burro, voy a tratar de contarles algunas anécdotas de este personaje caraqueño, amante de la vida, militante fanático de la estética y guerrillero de la ética.

Muchas personas dicen que Aquiles Nazoa fue un poeta que comprendía al pueblo que no lo olvida. No es que lo comprendía, lo que pasó fue que Aquiles Nazoa era también eso que ahora en Venezuela no estamos seguros de lo que es y que los políticos oportunistas llaman “el pueblo”.

Nació un 17 de mayo de 1920 en el barrio caraqueño “El Guarataro”, hijo de Rafael Nazoa y Micaela González. En una auto—descripción de su infancia, dijo: “Mi infancia fue pobre pero nunca fue triste”.

Creo que eso de alguna forma nos dice que tuvo unos padres que no tenían dinero pero sí mucho amor y creatividad para regalarle a su hijo

Pasa su infancia en la parroquia San Juan, en una Caracas todavía de techos rojos. Hacía muchas excursiones al Ávila con su padre y también paseaba con él en bicicleta hasta un pueblo cercano a la ciudad llamado El Hatillo.

Quizás estos paseos, llenos de alegría y sin dinero, marcaron su forma romántica y optimista de vacilarse la vida, no importando que la mayoría de las veces tuviera los bolsillos vacíos y viviera en un país sometido por un dictador que le decía lo que tenía que hacer.

Vivió, sufrió y sobrevivió a dictadores y a demócratas. De alguna forma supo tener la fuerza suficiente para no dejarse doblegar por la brutalidad ni por la estupidez de los gobernantes de turno, aunque muchas veces haya tenido que pagar con cárcel su determinación.

Fue uno de los presos de menos edad que tuvo el gobierno del general Gómez: Resulta que cuando vino Lindberg a Caracas, Aquiles, de seis años, salió junto a otros niños a buscar el mejor sitio para ver el primer avión que surcaría el cielo caraqueño y no se le ocurrió mejor idea que montarse en la cerca que rodea el Palacio de Miraflores, por lo que un guardia se lo llevó preso.

Es que los gobernantes de esa época eran muy miedosos y creían que hasta un niño podía matarlos

A los 16 años, tras la muerte de su padre, asume la responsabilidad familiar y valiéndose de haber aprendido a hablar inglés desde muy niño con una dulcera trinitaria, consigue empleo en el Ministerio de Fomento como guía de turistas, convirtiéndose en el primer guía de turistas que tuvo Venezuela.

Por motivo de trabajo, junto a su madre y a sus cuatro hermanos, se traslada a Puerto Cabello. Allí viven en la famosa calle Lanceros, de donde adopta su pseudónimo “Lancero” para hacer sus primeros escritos en la prensa.

Fue justamente en Puerto Cabello, luego de una denuncia que hiciera en un periódico local a un concejal, que lo detienen y traen a Caracas, teniendo el extraño “honor” de inaugurar la cárcel modelo en Catia, donde estuvo varios meses preso.

Era una época difícil en Venezuela donde un periodista, por denunciar a un funcionario público que lo estaba haciendo mal, podía ser enviado a la cárcel.

Aquiles Nazoa fue un autodidacta que estudió más que un didáctico normal. Era un hombre de múltiples conocimientos ya que cualquier curiosidad la llevaba al extremo y la investigaba con la rigurosidad con la que lo haría un hombre de ciencias.

Muchas personas creen que él sólo era un poeta humorístico, cosa ya de por sí sola bastante compleja, pero desconocen al curioso por la ciencia.

Escribió un libro llamado Los cien usos de la electricidad, donde con detalles sorprendentes nos cuenta la historia de los artefactos eléctricos más comunes.

Fue también un apasionado por la historia universal y por Caracas, su ciudad

También escribió poesía lírica, siendo la más emblemática “La balada de Hans y Jenny”. Hizo del conocimiento cultural algo divertido y al alcance de todo el mundo.

Muchas personas de la década de los años 70, aún hoy recuerdan el famosísimo programa Las Cosas Más Sencillas, que se transmitía por el Canal 5 del Estado. 

En esa época, aunque alguien fuera de izquierda y criticara al gobierno, tenía derecho a trabajar en los medios de comunicación del Estado. Las Cosas Más Sencillas fue un programa de televisión en blanco y negro que se hacía la mayor parte del tiempo en vivo.

Cuando llegó el video tape, a principios de los años 70, se utilizaba una sola cinta que no se guardaba y se volvía a grabar sobre ella, por eso, lamentablemente, no quedaron programas de Las Cosas Más Sencillas.

Él decía que en «las cosas más sencillas era donde se encontraban las cosas más difíciles e interesantes de explicar y comprender»

Para explicarle a un lector que no tuvo la oportunidad de ver aquel programa, Aquiles Nazoa decía algo como esto: Hoy vamos a hablar sobre la vela.

A continuación encendía una vela y pasaba una hora explicando todo lo que se puede saber sobre una vela encendida, o sobre una silla, o sobre un avión. No había tema del que no hablara en ese programa.

Difícil explicar a este hombre en tan poquito espacio, así que pido disculpas a los lectores por lo quizás desordenada de esta historia en donde quiero contarles muchas cosas.

Mi padre fue un millonario, lo único que no tenía era dinero. Siempre le gustó lo mejor de las cosas de la vida. Era delicado y profundamente estético.

No le gustaba la gente desarreglada y vulgar. Le tenía tirria a todo lo que llevara uniforme».

Texto Cortesía: Claudio Nazoa

Como homenaje a este centenario dejamos de forma gratuita su obra Humor y Amor de Aquiles Nazoa

Descárguelo gratis aquí: Humor y Amor de Aquiles Nazoa

Humor y Amor by Aquiles Nazoa

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